Periferia de Ática


El Ática (en griego Περιφέρεια Αττικής, Periféria Attikís) es una periferia de Grecia formada por ocho unidades periféricas: Atenas Septentrional, Atenas Occidental, Atenas Central, Atenas Meridional, Ática Oriental, El Pireo, Islas y Ática Occidental.[2]​ Atenas fue anteriormente capital de la Periferia de Grecia Central.

Se localiza en el sur de Grecia. Además de la capital, están adscritas a ella las ciudades de Eleusis, Megara, Laurión, y Maratón, así como las islas de Salamina, Egina, Poros, Hidra, Spetses, Citera y Anticitera. Más de 3 700 000 personas viven en el nomos, de las cuales el 95 % están en el área metropolitana ateniense. El gentilicio es ático, del griego antiguo Ἀττικός (attikós).

El Ática es una península de forma triangular y de suelo pedregoso. Larga, de alrededor de 50 km en su lado noroeste que forma su base terrestre en las prolongaciones de la Grecia Central, avanza en el mar Egeo hasta el cabo Sunión a una profundidad de 60 km. En su lado oriental está bordeada por la larga isla de Eubea, muy próxima, cuya extremidad septentrional está enfrente, más allá de Beocia, de la Lócrida y de la Malide. Al oeste, al otro lado del golfo Sarónico, que baña Salamina, situada a media distancia de las costas del Ática y de la Megárida, y de Egina, situada en plena mitad del golfo, se alarga la costa de la Argólida, cuarto «dedo» del Peloponeso, la gran península del sur de Grecia, unida por el istmo de Corinto a la Grecia central, al norte, y al Ática, al sur.

La superficie del territorio, unificado políticamente, se extiende alrededor de 2650 km² y sitúa a Atenas a la cabeza de las ciudades estado de la propia Grecia, no obstante, detrás de Esparta.

El Ática, por su situación, se halla en el corazón del mundo griego egeo. Unida al norte de la Grecia continental, de la cual es el desarrollo natural, la península, cuyo litoral se extiende cerca de 170 km de largo, está vuelto hacia el mar. Se enfrenta al oeste al Peloponeso, avanza al sur hacia el mundo insular, Cícladas y Creta, y mira al este, más allá de las Cícladas más cercanas, hacia las grandes islas de Asia Menor.

El relieve es montañoso sobre todo al norte, donde el Parnés, y aún más allá, en la frontera con Beocia, el Citerón culmina a más de 1400 m. El centro de la península está atravesado por cadenas montañosas elevadas, al noreste, el Pentélico, célebre por su mármol, que sobrepasa apenas los 1100 m, y encuadrando por el lado sur la llanura de Atenas, el Himeto, que se eleva un poco por encima de los 1000 m. La separación debida al relieve hace las comunicaciones difíciles. Pero los pasos de montaña, a veces incluso bastante anchos, permiten el paso a través de las alturas, impidiendo el aislamiento y facilitando las relaciones.


La geografía del Ática, con sus principales accidentes: una región montañosa con algunas reducidas llanuras.