Ínfulas


Las ínfulas son una parte de la mitra, tocado utilizado por los obispos de la Iglesia católica y otras confesiones cristianas.

Las ínfulas son dos piezas de tela que partiendo de la parte posterior de la mitra a la altura de la nuca descienden por la espalda. En su uso moderno, las ínfulas son adornadas por una simple cruz o bien reflejan la misma decoración de la propia mitra. Es común entre los obispos tener su propio emblema sobre las mismas.

Simbolizan que las Enseñanzas de la Iglesia están basadas en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, otros mencionan que representan la Sagrada Tradición Apostólica y la Biblia.

Está dotada de ínfulas también la tiara papal (que si bien no ha sido abolida, está en desuso desde Pablo VI).

En la religión de la Antigua Roma, la ínfula (del latín infula), era una "venda" o "banda" de lana blanca que rodeaba la cabeza, de la que colgaban dos cintas. La utilizaban los sacerdotes, las vestales o las víctimas sacrificiales animales. Constituía un signo de inviolabilidad, en tanto que expresaba la consagración a la divinidad de la persona que lo portaba.[1]

En su sentido moderno, las ínfulas son recuerdo de la que debía ser la forma original de la mitra, es decir, una larga tira de tela que rodeaba la cabeza y caía sobre el cuerpo. Las antiguas representaciones gráficas de mitras y los ejemplares auténticos que se conservan de esta prenda desde el siglo XIII nos dan a conocer las sucesivas evoluciones de la misma que se produjeron de la siguiente forma:


Mitra con ínfulas.
Corona heráldica del Sacro Imperio con ínfulas.
Ínfulas colgando de una mitra polaca