Aparato genital


El aparato genital (o aparato reproductor o sistema reproductor o sistema genital) es el conjunto de órganos cuyo funcionamiento está relacionado con la reproducción sexual, con la sexualidad, con la síntesis de las hormonas sexuales y con la micción en seres humanos. Muchas sustancias como fluidos y feromonas también son accesorios importantes para el sistema reproductor.[1]​ Los aparatos reproductor y urinario comparten en general el mismo origen embriológico, y se mantienen vinculados durante toda la vida del organismo.[2]

El uso de los términos aparato reproductivo, órgano genital, órgano reproductivo, órgano reproductor y órgano sexual es incorrecto, ya que se trata no solo de un órgano, sino de un conjunto de ellos, y «reproductivo» no es un sinónimo de «reproductor».[cita requerida]

En los mamíferos, los principales órganos del aparato reproductor incluyen los genitales externos (pene y vulva), así como una serie de órganos internos, incluidas las gónadas productoras de gametos (testículos y ovarios). Las enfermedades del aparato genital humano son muy comunes y están muy extendidas, en particular las infecciones de transmisión sexual contagiosas.[3]

La mayoría de los demás vertebrados tienen, en general, aparatos reproductores similares que consisten en gónadas, conductos y aberturas. Sin embargo, hay una gran diversidad de adaptaciones físicas así como de estrategias reproductivas en cada grupo de vertebrados.[2]

Los vertebrados comparten elementos clave de sus aparatos genitales. Todos tienen órganos productores de gametos conocidos como gónadas. En las hembras, estas gónadas están conectadas por oviductos a una abertura en el exterior del cuerpo.

La reproducción humana natural implica la fecundación interna por medio de las relaciones sexuales. Durante este proceso, el hombre inserta su pene erecto en la vagina de la mujer y eyacula semen, que contiene espermatozoides. El esperma entonces viaja a través de la vagina y el cuello del útero hacia el útero o las trompas de Falopio para la fertilización del óvulo.[4]​ Una vez que la fertilización y la implantación son exitosas, la gestación del feto se produce dentro del útero de la hembra durante aproximadamente nueve meses. Este proceso se conoce como embarazo en los humanos.[5]​ La gestación termina con el nacimiento en el parto. El parto consiste en la contracción de los músculos del útero, la dilatación del cuello del útero y la salida del bebé por la vagina.[6]​ Los bebés y niños de los humanos están casi indefensos y requieren altos niveles de cuidado parental durante muchos años.[7]​ Un tipo importante de cuidado parental es el uso de las glándulas mamarias de los pechos femeninos para amamantar al bebé.[8]


Un recién nacido mama de una teta que se encuentra dentro de la bolsa marsupial
Modelo didáctico del aparato urogenital de un mamífero.