Abreviatura


Una abreviatura (del latín abbreviatura, de abbreviare, ‘hacer breve’)[1]​ es un tipo de abreviación, es decir, una convención ortográfica que acorta la escritura de cierto término o expresión, y consiste en la representación escrita de una palabra o grupo de palabras con solo una o varias de sus letras. Para crearla, se emplea la letra inicial, mayúscula o minúscula, por sí sola o acompañada de otras letras, ya sean del medio o del fin de dicha palabra, y uno o varios puntos que indican que la palabra está incompleta. Se dice entonces de ella que está escrita abreviadamente.

Las abreviaturas fueron muy empleadas en Grecia y en Roma. En esta llegó a abusarse tanto de ellas, que el emperador Justiniano se vio obligado a prohibir su empleo. En Francia, el rey Felipe el Hermoso prohibió, en 1304, que se emplearan en los documentos notariales y, en general, en los instrumentos públicos, aquellas abreviaturas que pudieran dar lugar a confusión o mala interpretación de los textos.

Entre las abreviaturas latinas más usadas por los romanos se encuentran las de los praenomen, el nombre de pila elegido por los padres romanos de entre un abanico bastante limitado. Otras abreviaturas comunes son COS. («cónsul»), que servía para datar el año; F. (filius, «hijo») que se ponía después del nombre del padre de la persona mencionada o D.M. (Dis Manibus, «para los dioses Manes») que encabezaba las lápidas.

Cualquier palabra puede ser abreviada, por lo que suele distinguirse entre abreviaturas «personales» (las que cualquier hablante particular genera para uso propio en su escritura privada) y «convencionales» (aquellas reconocidas y empleadas comúnmente por los usuarios de una lengua). Debido a esta facultad del escritor suele ser una norma de estilo que las abreviaturas particulares o las de uso específico sean recogidas en un glosario al principio o el final de la obra (especialmente cuando ésta es extensa y tiene formato de libro).

Dentro de las abreviaturas convencionales, unas son de uso general y otras se utilizan en contextos particulares, como es el caso, por ejemplo, de las abreviaturas que un autor emplea dentro de un libro y que deben recogerse al principio o al final de la obra en una lista explicativa.

La abreviatura ha de ser eficaz y, por este motivo, debe suprimir al menos dos letras de la palabra abreviada, aunque haya ejemplos difundidos en que solo se elimina una: vid. por vide ("véase").[3]


Ejemplo de abreviaturas en un manuscrito del s. XV.
Las abreviaturas abundan en inscripciones latinas, por ejemplo en el frontón del Panteón (Roma) se lee:
M[arcus]·AGRIPPA·L[ucii]·F[ilius]·CO[n]S[ul]·TERTIVM·FECIT
"Marco Agripa, hijo de Lucio, (siendo) cónsul por tercera vez (lo) hizo"