Adriano


Publio Elio Adriano[2]​ (en latín: Publius Aelius Hadrianus; Itálica o Roma,[1]24 de enero de 76-Bayas, 10 de julio de 138), conocido oficialmente durante su reinado como Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus, y Divus Hadrianus tras su deificación, comúnmente conocido como Adriano, fue emperador del Imperio romano (117-138). Miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia[3]​ y tercero de los «cinco emperadores buenos»,[4]​ así como segundo de los emperadores nacidos en la provincia de Bética. Adriano destacó por su afición a la filosofía estoica y epicúrea.

Nació probablemente en Itálica, en el actual término municipal de Santiponce (Sevilla, España),[5][6]​ en el seno de una familia acomodada oriunda del Piceno (Italia) y establecida a fines del siglo III a. C. en dicha ciudad de la Hispania Baetica.[7]​ Era sobrino segundo por línea materna de Trajano,[8]​ quien, aunque nunca le nombró públicamente su heredero, le dio varias muestras de preferencia durante su reinado, y de acuerdo con lo manifestado por su esposa Pompeya Plotina, lo declaró como tal momentos antes de morir.

Aunque es posible que debiera el trono sobre todo al favor de Plotina,[9]​ su condición de posible sucesor ya fue siendo marcada por el propio Trajano durante su reinado. Así, en el periodo comprendido entre los años 100 y 108 le concedió la mano de Vibia Sabina, le nombró quaestor Imperatoris y comes Augusti, le regaló el diamante de Nerva como «esperanza de sucesión» y le recomendó como consul suffectus, amén de otros honores y distinciones.[10]​ A pesar de estas preferencias, y de que era el único descendiente masculino de Trajano, el apoyo de Plotina y de Lucio Licinio Sura (m. 108) fueron determinantes en su ascenso al trono.

Sus relaciones con el Senado no fueron buenas; quizá tuviera algo que ver con ello el que Adriano, a diferencia de muchos emperadores anteriores, no deseara desempeñar el consulado ordinario más que dos veces, ambas consecutivas y al comienzo de su reinado: la primera, en el primer semestre de 118, teniendo como collega a su sobrino, el barcinonense Cneo Pedanio Fusco Salinator. La segunda, en el primer cuatrimestre de 119, acompañado de Publio Dasumio Rústico, otro posible pariente esta vez de los Dasumii italicenses.[11]​ Asimismo, las reformas administrativas llevadas a cabo durante su reinado suscitaron la oposición de los senadores; el emperador modernizó el sistema administrativo estatal ascendiendo a expertos y tecnócratas, lo que supuso que muchas secciones de la administración quedaran en manos de estos funcionarios. A causa de ello la élite senatorial y aristocrática vio mermada su influencia.


Retrato de Adriano
Réplica de un retrato de Adriano a su ascenso al trono. Museo Nacional Romano (Roma).
Estatua colosal de Adriano triunfante con el orbe en una mano y el cetro en la otra. Museo del Hermitage (San Petersburgo).
Sestercio emitido en conmemoración de la visita de Adriano a Recia, donde pasó revista a las unidades auxiliares de guarnición, comprobando su grado de entrenamiento y dirigiéndose a ellas a caballo, como muestra el reverso.
Denario de Adriano conmemorando la fundación de Aelia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalén
Castillo Sant'Angelo, el otrora Mausoleo de Adriano.
Mole Adrianorum: aproximación mediante simulación digital a su posible apariencia.
En 2008 se descubrió que esta famosa estatua de Adriano ataviado con un vestido griego había sido construida durante la época victoriana. Durante mucho tiempo los historiadores la han usado como prueba del amor que le tenía Adriano a la cultura helenística.[55]
El Imperio en 125.
Áureo de Adriano.
Sestercio emitido por Adriano en honor a su visita a las Mauretaniae.
La Puerta de Adriano, en Antalya (Turquía) construida en honor de Adriano, que visitó la ciudad en 130.
Templo de Zeus en Atenas.
Adriano restauró el Panteón.