Afluente


En hidrología, un afluente corresponde a un curso de agua, también llamado tributario,[1]​ que no desemboca en el mar, sino en otro río que suele ser más importante, con el cual se une en un lugar llamado confluencia.

En principio, de los dos ríos que se unen es considerado como afluente el de menor importancia (por su caudal, su longitud o la superficie de su cuenca). Existen, sin embargo, muchas excepciones: el río Misisipi, cuyo afluente (el río Misuri) es, aguas arriba de la confluencia, 600 km más largo y tiene una cuenca tres veces más extensa, por ejemplo.

Asimismo, en España se dan los casos del Miño y del Nalón , más cortos y menos caudalosos que sus afluentes, el Sil y el Narcea respectivamente. Y en la confluencia del Orinoco con el Guaviare, este último es más largo (casi 1600 km) que el propio Orinoco (940 km hasta dicha confluencia), aunque no es más caudaloso. Estas excepciones nos hacen ver que el nombre de los ríos es casi siempre, una cuestión de toponimia, en la que muchas veces no existe una lógica inequívoca sobre cual es el río principal y su afluente.

«Afluente derecho» y «afluente izquierdo»; o «afluente por la margen derecha» y «afluente por la margen izquierda», son términos que indican la situación del afluente en relación con el flujo del río principal. Estos términos se definen desde la perspectiva de las aguas de este último en búsqueda de su pendiente inferior, es decir, en relación con la dirección en que está corriendo el curso fluvial.

En geografía, la disposición los afluentes a veces se ordenan a partir de los más cercanos a la fuente del río hasta los más cercanos a la desembocadura del río. Se pueden ordenar formando una jerarquía: los de primer orden, segundo, y tercero el más importante. El afluente de primer orden es por lo general el más pequeño en tamaño. Un tributario de segundo orden se compone de dos o más afluentes de primer orden, los que se combinan para formar el afluente de segundo orden.

Otro método es organizar los afluentes desde la boca hacia la fuente, en forma de una estructura dendrítica.


Confluencia del río Werra con el río Fulda: ambos forman el río Weser a partir de dicha confluencia.