Agua dulce


Agua dulce es agua que se encuentra naturalmente en la superficie de la Tierra en capas de hielo, campos de hielo, glaciares, icebergs, humedales, lagunas, lagos, ríos, bajo la superficie como agua subterránea, en acuíferos, corrientes de agua subterránea y en la red de distribución de agua potable construida por el ser humano. El agua dulce se caracteriza generalmente por tener una baja concentración de sales disueltas y un bajo total de sólidos disueltos.[1]​ El término excluye específicamente agua de mar y salobre, aunque sí incluye las aguas ricas en minerales, tales como las fuentes de agua ferruginosa. El término «agua dulce» se originó de la descripción del agua en contraste con agua salada.[2]

En la ciencia, los hábitats de agua dulce se dividen en sistemas lénticos, que comprenden las aguas cerradas en lagunas, lagos, pantanos y turberas; sistemas lóticos, que comprenden flujos de agua corriente; y agua subterránea que fluye en las rocas y en acuíferos. Existe además una zona que hace puente entre las aguas subterráneas y los sistemas lóticos: la zona hiporreica que subyace muchos ríos mayores y puede contener sustancialmente más agua que la que se puede ver en el caudal abierto. También puede estar en contacto directo con el agua subterránea subyacente.

La fuente de casi toda el agua dulce es la precipitación en la atmósfera terrestre en forma de niebla, lluvia y nieve. El agua dulce que cae como niebla, lluvia o nieve contiene materiales disueltos de la atmósfera así como material del mar y de la tierra sobre las cuales las nubes se desplazan. En zonas industrializadas la lluvia puede ser ácida debido a los óxidos de azufre y nitrógeno disueltos que se formaron a partir de la quema de combustibles fósiles de automóviles, fábricas, trenes y aviones y desde las emisiones atmosféricas de la industria. En algunos casos esta lluvia ácida puede contribuir a la contaminación de los lagos y ríos.

En las zonas costeras, el agua dulce puede contener concentraciones significativas de sales derivadas del mar si el viento levanta pequeñas gotas de agua de mar en las nubes portadoras de lluvia. Esto puede dar lugar a un incremento en las concentraciones de sodio, cloruro, magnesio y sulfato, así como muchos otros compuestos en concentraciones más pequeñas.

En zonas áridas o zonas con suelos pobres o polvorientas, los vientos cargados de lluvia pueden llevar partículas de arena y polvo, que pueden ser depositadas en forma de precipitación en otros lugares, lo que resulta en un flujo de agua dulce contaminada con cantidades medibles de sólidos insolubles y componentes solubles de los suelos. Cantidades significativas de hierro pueden ser transportadas de esta manera, como por ejemplo la transferencia bien documentada de las precipitaciones ricas en hierro que caen en Brasil derivadas de las tormentas de arena en el Sahara de África del Norte.


La Tierra vista desde Apollo 17 — la capa de hielo la Antártida en la parte inferior de la fotografía contiene 61 % del total de agua dulce, o el 1,525 % del total de agua en la Tierra.
Monte Cook, Monte Tasman y Glaciar de Fox, reflejados en el Lago Matheson en Nueva Zelanda.
Visualización de la distribución (en volumen) de agua en la Tierra. Cada pequeño cubo (como el que representa agua biológica) corresponde a aproximadamente 1000 kilómetros cúbicos de agua, con una masa de aproximadamente 1 billón de toneladas (200.000 veces la masa de la Gran Pirámide de Guiza, o 5 veces la del lago Kariba). El bloque completo comprende 1 millón de pequeños cubos.[3]
Fuente de agua en un pequeño pueblo de Suiza. Se utiliza como una cuenca de agua potable para los habitantes y el ganado. Casi todos los pueblos alpinos tienen una fuente de agua de este tipo.