Agua salobre


El agua salobre es aquella que tiene más sales disueltas que el agua dulce, pero menos que el agua de mar. Técnicamente, se considera agua salobre la que posee entre 0,5 y 30 gramos de sal por litro, expresados más frecuentemente como de 0,5-0,6 a 30-35 partes por mil.[1]

Se llama agua salobre al agua que tiene más sal disuelta que el agua normal de ríos y lagos, pero menos que el agua de los océanos. Algunos mares, como el Mediterráneo, son más salados que los océanos, y otros, como el mar del Norte, son menos salados.

En las zonas de precipitaciones abundantes y climas oceánicos la composición depende más del clima y la vegetación. En las zonas desérticas o de escasas precipitaciones atmosféricas, la roca madre tiene una gran influencia en la composición del agua, añadiéndose el hecho de que es común que en zonas sedimentarias calizas también haya rocas de sal gema sedimentaria. Hay zonas en las que la evaporación es muy importante y se acumula gran cantidad de sal, siendo la concentración bastante superior a la del mar; es decir, mayor de 75 g/L (como en el mar Muerto, que es de 276 g/L), por lo cual estas “aguas viejas” de origen dulce transformadas en hipersalinas son llamadas aguas “atalasohalinas”, y, por supuesto, no son consideradas salobres ni mucho menos dulces.[2]

El agua salobre es típica de los estuarios de todo el planeta y resulta de la mezcla del agua de las lluvias, reunidas generalmente en cada río correspondiente, con el agua del mar. Es más importante su aportación en grandes ríos tropicales, como el Mekong, el Congo o el Amazonas, y puede hallarse en mar abierto, no muy lejos de las desembocaduras de ríos como estos. También se encuentra agua salobre con sal de origen fósil en zonas interiores, en ciertos acuíferos asociados con rocas salinas,se encuentra en los pozos.

El término “agua salobre” cubre un gran rango de salinidad y no es una condición definida con precisión. Es característico del agua salobre que su salinidad pueda variar considerablemente a lo largo del tiempo y del lugar; por ejemplo, con las estaciones del año y las precipitaciones que estas conllevan. Varias de las categorías aquí reseñadas no son agua salobre, excepto en áreas locales, donde reciben aportaciones tan importantes como para variar sus características. Se obtiene agua salobre a partir de la mezcla de agua dulce y agua marina.

El grado de concentración de las sales en el agua es una condición ambiental que influye en la distribución, la abundancia y el desarrollo de los organismos. Distintas especies del mismo género toleran de forma diferente la concentración de sal. Varios ecosistemas se desarrollan sobre aguas salobres: manglares, ciénagas, pantanos, estuarios, saladares, salobrales, estepas, barrillares, marismas, etc.[3]


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