Agustín de Hipona


Agustín de Hipona o Aurelio Agustín de Hipona (en latín, Aurelius Augustinus Hipponensis),[1]​ conocido también como san Agustín (Tagaste, 13 de noviembre del 354-Hipona, 28 de agosto del 430),[2]​ fue un escritor, teólogo y filósofo cristiano. Después de su conversión, fue obispo de Hipona, al norte de África y dirigió una serie de luchas contra las herejías de los maniqueos, los donatistas y el pelagianismo.

Es considerado el «Doctor de la Gracia», fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y, según Antonio Livi, uno de los más grandes genios de la humanidad.[3]​ Autor prolífico,[4]​ dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología, siendo Confesiones y La ciudad de Dios sus obras más destacadas.

Es venerado como santo por varias comunidades cristianas, como la Iglesia católica, ortodoxa, oriental y anglicana. La Iglesia católica lo considera Padre de la Iglesia latina o de Occidente y el 20 de septiembre de 1295 el papa Bonifacio VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia por sus aportes a la doctrina católica, junto con Gregorio Magno, Ambrosio de Milán y Jerónimo de Estridón.[5]​ Su fiesta litúrgica se celebra el 15 de junio y el 28 de agosto.

San Agustín nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste, una antigua ciudad en el norte de África sobre la que se asienta la actual localidad argelina de Souk Ahras, situada entonces en Numidia, una de las provincias del Imperio romano. Los eruditos generalmente están de acuerdo en que Agustín y su familia eran bereberes, un grupo étnico indígena del norte de África.[6][7][8]

Agustín y su familia estaban fuertemente romanizados, y hablaban solo latín en casa como una cuestión de orgullo y dignidad.[6]​ Sin embargo, Agustín deja alguna información sobre la conciencia de su herencia africana. Por ejemplo, se refiere a Apuleyo como "el más notorio de nosotros los africanos"[6][9]

Su padre, llamado Patricio, era un pequeño propietario pagano y su madre, la futura santa Mónica, es puesta por la Iglesia como ejemplo de mujer cristiana, de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aun bajo las circunstancias más adversas.[10]


San Agustín y santa Mónica (1846), por Ary Scheffer.
Agustín es bautizado por el obispo Ambrosio (fresco de Benozzo Gozzoli).
San Agustín, como obispo.
Tumba de san Agustín en la basílica de San Pietro in Ciel d'Oro, en Pavía.
Detalle de san Agustín en una vidriera por Louis Comfort Tiffany en el Lightner Museum.
La afinidad del juez con la Iglesia y las artes retóricas de san Agustín, llevó a la ilegalización del donatismo en 412. (San Agustín y los donatistas, Charles-André van Loo).
«Donde no hay verdadera justicia no puede haber un pueblo según la definición de Cicerón». La ciudad de Dios [34]
San Agustín de Hipona en las Crónicas de Nuremberg
San Agustín de Hipona, uno de los Padres de la Iglesia más activos contra el priscilianismo.
Enarrationes in Psalmos [1-83] (Comentarios a los salmos). Manuscrito iluminado del siglo XII. Biblioteca histórica de la Universidad de Valencia.