Aj (mitología)


Aj (Akh) (representado en jeroglíficos como un ibis eremita,[1]​ y forma al tiempo la raíz del significado "ser benéfico") fue uno de los elementos del ser humano para los antiguos egipcios, aunque varió de significado a lo largo de la historia de la mitología egipcia.

Era una fuerza espiritual de carácter sobrenatural. El Aj pertenecía al cielo, en dualidad con el cuerpo humano, que pertenecía a la tierra. En el Imperio Antiguo, al rey difunto se le realizaba el rito "Saj" para transfigurarle y hacerle espíritu Aj.

En general, para alcanzar el Aj, después de la muerte, se deberían realizar ceremonias mágicas con rituales y lectura de pasajes escogidos de los antiguos Textos de las Pirámides, de los Sarcófagos y del Libro de los Muertos.

La evolución de las representaciones del Aj permiten seguir la desaparición del ibis eremita en Egipto.[1]

Al principio, fue la inalterable unificación de Ka y Ba, los otros componentes del espíritu en la mitología egipcia, que creaba la unión tras la muerte del cuerpo físico. En este sentido era como una especie de "fantasma".

Tras esto, pasó a ser parte del Aj-Aj, el conjunto de Aj de otras personas, dioses y animales. Con este enfoque era el aspecto que tendría la persona cuando se reuniera con los dioses en el inframundo, la Duat, siendo inmortal e inalterable.


Aj representado como un ibis.