Alberto Durero


Alberto Durero[1]​ (en alemán, Albrecht Dürer; Núremberg, 21 de mayo de 1471-ib., 6 de abril de 1528),[2]​ es el artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte.

Famoso en media Europa antes de cumplir los treinta años gracias al éxito de su serie de xilografías del Apocalipsis (1498), ejerció una influencia determinante en los artistas del siglo xvi, tanto alemanes como de los Países Bajos (especialmente en Lucas van Leyden). Llegó a ser admirado por maestros italianos como Rafael Sanzio y Tiziano; consta además que sostuvo contactos con genios como Leonardo da Vinci y Giovanni Bellini. Sus grabados alcanzaron gran difusión e inspiraron a múltiples creadores posteriores, incluyendo la pintura barroca de España, la corriente nazarena del siglo xix y los expresionistas alemanes de principios del siglo xx.

Nació el 21 de mayo de 1471 en Núremberg, ciudad a la que estuvo íntimamente unido. Su padre era un orfebre húngaro que emigró a tierras alemanas y fue el primer maestro de su hijo. Alberto Durero el Viejo (1427-1502) nació en el pueblo húngaro de Ajtós, ubicado junto a la ciudad de Gyula. Originalmente se llamaba Albert Ajtósi, cuando llegó a Alemania tradujo su apellido a «Türer» y luego a «Dürer», según el dialecto local. El apellido significa 'fabricante de puertas', y de hecho, Durero ostentaría una puerta como motivo de su blasón.

De su primera formación, el joven Durero heredó el legado del arte alemán del siglo xv, en el que estaba muy presente la pintura flamenca del gótico tardío. Los artistas alemanes no tenían dificultad en adaptar su propia tradición gótica a la de artistas flamencos, como Robert Campin, Jan van Eyck y, sobre todo, Rogier van der Weyden.

El concepto empírico del mundo de la gente del norte (fundamentado más en la observación que en la teoría) era el nexo común. Durante el siglo xvi, el fortalecimiento de lazos con Italia a través del comercio y la difusión de las ideas de los humanistas italianos por el norte de Europa infundieron nuevas ideas artísticas al mundo del arte alemán, de tradición más conservadora.

Para los artistas alemanes resultaba difícil conciliar su imaginería medieval —representada con ricas texturas, colores brillantes y figuras con gran lujo de detalle— con el énfasis que los artistas italianos ponían en la Antigüedad clásica, los temas mitológicos y las figuras idealizadas. La tarea que Durero se planteó fue la de proveer a sus compatriotas un modelo con el que pudieran combinar el interés empírico por los detalles naturalistas con los aspectos más teóricos del arte italiano.


Autorretrato (1493) de Alberto Durero, pintado originalmente en óleo sobre vitela. Louvre, París.
Autorretrato a los 13 años, 1484, dibujo a punta de plata (Museo Albertina en Viena).
Liebre joven, 1502, acuarela y gouache (Museo Albertina en Viena).
Los cuatro jinetes del Apocalipsis, perteneciente a la serie de grabados Apocalipsis (1498).
Durero utiliza a menudo el Sistema diédrico.
Portada de Vier Bücher von menschlicher Proportion con el monograma de la firma de Alberto Durero.
San Cristóbal, grabado, 1521.