Alfabeto griego


El alfabeto griego (en griego clásico, τὰ Ἑλληνικά ɣράμματα [tà Hĕllēniká grámmata]; en griego moderno, το Eλληνικό αλφάβητο [Ellinikó alfávito]; en latín, Alphabetum Graecum) consta de veinticuatro letras utilizado para escribir la lengua griega. Desarrollado alrededor del siglo IX a. C., a partir del alfabeto consonántico fenicio, los griegos adoptaron el primer alfabeto completo de la historia, entendiéndolo como la escritura que expresa los sonidos individuales del idioma, es decir que prácticamente a cada vocal y cada consonante corresponde un símbolo distinto.

Puesto que el alfabeto griego es el origen del abecedario latino y del alfabeto cirílico, toda la escritura europea proviene de este y comparten la forma de sus letras. Respecto al alfabeto latino, 14 de las 24 letras griegas son homóglifas en sus formas mayúsculas (11 con valor similar y 3 con distinto valor: Η, Ρ, Χ); de las 10 restantes 5 tienen equivalente latino pero una forma más angulosa: Γ, Δ, Λ, Π, Σ y otras 5 no existen en el alfabeto latino: Θ, Ξ, Φ, Ψ, Ω.

Su uso continúa hasta nuestros días, tanto como alfabeto nativo del griego moderno como un modo de crear denominaciones técnicas para las ciencias, en especial la lógica, la matemática, la química, la física, la biología, la economía, la astronomía y la informática.

Antes de la elaboración de este alfabeto, los griegos empleaban un silabario para la escritura, llamado sistema lineal B, utilizado en Creta y zonas de la Grecia continental como Micenas o Pilos entre los siglo XVI a. C. y siglo XII a. C. Los fragmentos conservados en lineal B están escritos en lo que parece una versión primitiva de los dialectos arcado-chipriota y jónico-ático, un dialecto llamado micénico. El lineal B se desarrolló a partir de un silabario anterior, llamado Lineal A, empleado para escribir el idioma minoico, una lengua hablada en Creta antes de la invasión griega de la isla, y no representa del todo correctamente la fonética del dialecto micénico. Esta y otras razones llevaron a su abandono y al desarrollo de un alfabeto completamente nuevo.

Se cree que el alfabeto griego deriva de una variante del fenicio, introducido en Grecia por mercaderes de esa nacionalidad. El fenicio, como los alfabetos semíticos posteriores, no empleaba signos para registrar las vocales; para salvar esta dificultad, que lo hacía incompleto para la transcripción de la lengua griega, los griegos adaptaron algunos signos utilizados en fenicio para indicar aspiración para representar las vocales. Este aporte puede considerarse fundamental; la inmensa mayoría de los alfabetos que incluyen signos vocálicos derivan de la aportación original griega. Además de las vocales, el griego añadió tres letras nuevas al final del alfabeto: fi y ji, para representar sonidos aspirados que no existían en fenicio, y psi.


Tablilla de Pilos en escritura lineal B
Distribución arcaica de los alfabetos griegos occidental, meridional y oriental de la tabla adjunta.[1]
Inscripción del Dípilon, uno de los ejemplos más antiguos conocidos de uso del alfabeto griego, c. 740 a. C.
Una edición del siglo XVI del Nuevo Testamento (Evangelio de Juan), impresa en un tipo de letra renacentista por Claude Garamond.