Amitai Etzioni


Nacido en Colonia, Alemania, como Werner Falk, nombre que cambiaría años más tarde por el hebreo Amitai Etzioni. En 1934 emigró con sus padres a Italia, Grecia y, posteriormente, a Palestina en 1937. Participó muy activamente en la creación del Estado de Israel. Estudió en la Universidad Hebrea de Jerusalén (en contacto con Martin Buber) y, a partir de 1957, en la Universidad de California en Berkeley, donde se doctoró en sociología (1958). Ha trabajado en el Departamento de Sociología de la Universidad de Columbia (Nueva York) en la Harvard Business School; y en las administraciones demócratas de los presidentes Jimmy Carter y Bill Clinton. Ha sido presidente de la Asociación Americana de Sociología. Y ha escrito libros de notable influencia como Modern Organizations (1964), The Active Society (1968), The New Golden Rule (1996). En sus memorias (My Brothers Keeper. A Memoir and a Message) aparecen un buen número de personajes clave en la sociología y la ciencia política del siglo XX: M. Buber, S. M. Lipset, P. Lazarsfeld, R. Merton, D. Bell, etc. Es el fundador de la Society for the Advancement of Socio-Economics[1]​ (SASE) y de la Red Comunitaria.[2]

Etzioni hace una crítica no radical al individualismo norteamericano y llega a esbozar un escenario social más participativo y armónico descrito por la fusión de los valores del individualismo y ciertos rasgos de disciplina social y sentido del deber, que observa en el Este europeo de los años sesenta y setenta.

Al muy arraigado individualismo, opone su idea de un responsive communitarian,[3]​ un plateamiento 'comunitarista' que, en buena medida, se inspira en la idea del kibbutz israelí, planteando fuertes críticas a una sociedad basada en la autonomía del individuo.

El individualismo se describe por la exigencia de derechos, pero por un escaso compromiso con los deberes, que son los que dan dimensión social a la democracia. Etzioni contrapone una idea que busca la cohesión de la ciudadanía, basada en la convicción ética de la red comunitaria; donde el individuo, como rezan las memorias de Etzioni, se convierte en el 'guardián de su hermano', esto es, en expresión de las obligaciones que crean conciencia de sociedad. Aboga por una tercera vía, con mayor presencia de la sociedad civil, más diálogo, y la oposición al fundamentalismo.

La propuesta de organización que plantea Etzioni se basa en las redes de comunicación, en una cultura en red, mediante múltiples estructuras independientes con identidad propia, enlazadas entre sí en un proyecto con conciencia comunitarista. De este modo, las relaciones no se basan tanto en una jerarquización de poderes, sino en un consenso basado en la información y el conocimiento, el aprendizaje y la ayuda de conjunto. El comunitarismo sociológico persigue un pacto social ético, capaz de favorecer el progreso de la sociedad, sin anular la dimensión individual.