Anatasa


La anatasa —también conocida como octaedrita— es una de las cinco formas minerales del óxido de titanio (IV) o dióxido de titanio (TiO2). El término anatasa procede del griego ἀνά (ana, «estirado») y ἀνάτασις (anatasis, «alargamiento»), en alusión a la longitud de las caras piramidales, más largas en relación a sus bases que las de otros minerales tetragonales.[1]

La anatasa fue descubierta a finales del siglo XVIII por Jean-Godefroy Schreiber en Oisans;[2]​ también se debe a este naturalista el descubrimiento de la estilbita y la axinita. Fue objeto de diferentes descripciones más o menos completas, siendo René-Just Haüy en 1801 quien dio el nombre a la anatasa. El análisis químico inicial se debe a Louis-Nicolas Vauquelin.[3]

La anatasa puede tener colores muy variados, que van desde el pardo amarillento hasta el añil y negro, y tiene brillo adamantino, metálico. Su raya es clara, de color blanco o blanco-amarillento. Es transparente cuando tiene color claro, siendo opaca cuando la coloración es más oscura. Con una dureza entre 5,5 y 6 en la escala de Mohs, su densidad es de 3,9 g/cm³.[4][5]

Como principales impurezas puede contener hierro, estaño, vanadio y niobio. Es insoluble en ácidos, por lo que se puede limpiar con ácidos diluidos. Es infusible y cuando se calienta por encima de 915 °C, la anatasa se transforma en rutilo —otra forma mineral de TiO2—, lo que conlleva un aumento de su densidad hasta 4,1 g/cm³.

Al igual que el rutilo, la anatasa cristaliza en el sistema tetragonal, clase ditetragonal dipiramidal.[6]​ Aunque el grado de simetría sea el mismo para ambas especies, no hay ninguna relación entre los ángulos interfaciales de los dos minerales, excepto en la zona del prisma. La pirámide habitual de la anatasa, paralela a las caras que tienen exfoliación perfecta, presenta un ángulo sobre el borde polar de 82° 9', mucho mayor que el correspondiente ángulo del rutilo (56° 52½'). El carácter alargado de la pirámide fue lo que inspiró al mineralogista René Just Haüy al otorgar el nombre de anatasa, —≪extensión» en griego— a este mineral en 1801. Además, existen importantes diferencias físicas entre ambas especies minerales; la anatasa no es tan dura y es menos densa que el rutilo, y su brillo es más adamantino. Además del rutilo, la anatasa es polimorfa con akaogiíta, brookita y riesita, otras formas minerales de TiO2.


Estructura cristalina de la anatasa
Cristales de anatasa de Minas Gerais (Brasil)
Anatasa procedente de Adra (Andalucía)
(Ancho de imagen: 1 mm)