Anno Domini


Después de Cristo, abreviado como d. C. (también d. de C.), y usado también como anno Domini, expresión latina que significa ‘en el año del Señor’, y se abrevia con la sigla A. D.,[1]​ es un indicador de calendario que señala que la cifra antecedente está contada a partir del año del nacimiento de Jesús de Nazaret (el año 1) considerado el inicio de la era cristiana. Así pues, 1492 A. D. y 1492 d. C. representan ambos el año en que Colón llegó a América, aunque en la actualidad se usa casi exclusivamente la denominación después de Cristo. Actualmente, la mayoría de las referencias no citan la abreviatura d. C.; inscribiendo directamente sólo el número de esta era.

Esta designación sirve para enumerar los años en el calendario juliano y el calendario gregoriano. La formulación latina original anno Domini nostri Iesu Christi fue simplificada posteriormente como anno Domini, siendo tal año determinado en el 525 por Dionisio el Exiguo en su Tabla de Pascuas, adoptándose por la Europa occidental durante el siglo VIII y en Oriente en el siglo XVI. Dionisio estableció el nacimiento de Jesús de Nazaret en el año 753 AUC, aunque este cálculo fue errado por ser posterior a la muerte de Herodes I el Grande (véase Fecha de nacimiento de Jesús).[2]

Ahora bien, hasta el siglo XVI el inicio del año podía ser en distintos meses y fechas, según se tuvieran en cuenta unas u otras tradiciones y unos u otros hechos importantes en la vida de Jesús: el Año bizantino (el año empieza el 1 de septiembre), el Año de la Encarnación (el 25 de marzo), el Año de la Natividad (el 25 de diciembre), el Año de la Circuncisión (el 1 de enero), el Estilo Veneciano, etc.[3]

El historiador anglosajón Beda el Venerable, que estaba familiarizado con la obra de Dionisio el Exiguo, utilizó anno Domini, datando su Historia ecclesiastica gentis Anglorum, terminada en 731. En esta misma historia también utilizó otro término latino, ante vero incarnationis dominicae tempus (‘el tiempo antes de la encarnación verdadera del Señor’), equivalente al «antes de Cristo», para identificar los años anteriores al primer año de esta era,[4]​ estableciendo así la norma de no utilizar un año cero, a pesar de utilizar el cero en su cómputo. Tanto Dionisio como Beda consideraron anno Domini a partir de la encarnación de Jesús, pero la distinción entre la Encarnación y la Navidad no se elaboró hasta finales del siglo IX, cuando en algunos lugares el momento de la Encarnación fue identificado con la concepción de Cristo, es decir, la Anunciación del 25 de marzo.