Antigua Corinto


Corinto o Korinto (en griego: Κόρινθος, Kórinthos) fue una ciudad-estado (polis) ubicada en el istmo de Corinto, la estrecha franja de tierra que une el Peloponeso con la Grecia continental, a medio camino entre Atenas y Esparta. La ciudad moderna de Corinto se encuentra a aproximadamente 5 km al noreste de las ruinas antiguas. Desde 1896, las excavaciones arqueológicas sistemáticas de Corinto llevadas a cabo por la American School of Classical Studies at Athens han revelado grandes partes de la ciudad antigua e investigaciones recientes dirigidas por el Ministerio de Cultura griego han ilustrado importantes facetas nuevas sobre la Antigüedad.

En un mito corintio relatado en el siglo II a. C. por Pausanias,[1]Briareo, uno de los Hecatónquiros, fue el árbitro en una disputa entre Poseidón y Helios, entre el mar y el sol: su veredicto fue que el istmo de Corinto pertenecería a Poseidón y la acrópolis de Corinto, Acrocorinto, a Helios.[2]

La fuente Pirene está ubicada en el recinto delimitado por las murallas de la acrópolis. En su obra Descripción de Grecia, Pausanias refiere esto:

Algunos de los reyes míticos de Corinto más relevantes fueron Pólibo, padre adoptivo de Edipo o Belerofonte, que tuvo que abandonar la ciudad tras matar accidentalmente a su hermano.

El área de Corinto ha estado habitada desde el periodo neolítico.[4]​ La zona del istmo estuvo ampliamente habitada en la época micénica, pero no se han hallado restos de ninguna estructura palacial en el área. Por otra parte, en las tablillas micénicas de lineal B aparece el topónimo Ko-ri-to, que algunos han interpretado como la denominación de Corinto, aunque este topónimo ha aparecido en un lugar del Peloponeso bastante alejado, el palacio de Pilo, por lo que tal interpretación ha sido objeto de debate.[5]

Corinto es mencionada por Homero entre los territorios que lucharon bajo el mando de Agamenón en la guerra de Troya,[6]​ si bien este autor también utiliza el antiguo nombre de Éfira para referirse a esta ciudad.[7]​ Por otra parte, la tradición dice que cuando los dorios llegaron a Corinto, tuvieron que luchar contra los eolios o contra los jonios que habitaban en la ciudad.[8]​ Cuando los dorios alcanzaron el poder, reinaron en Corinto durante muchas generaciones.[9]​ Según indica Diodoro Sículo desde que llegaron los heráclidas (que, según la tradición, acompañaban a los dorios) hasta la tiranía de Cípselo en Corinto pasaron 447 años.[10]


Mapa del Istmo de Corinto donde se aprecia la ubicación del Antiguo Corinto y las ciudades de su entorno.
Estatero típica de Corinto con el caballo Pegaso, h. 345-307 a. C.
Ilustración del Acrocorinto.
Termas romanas de Corinto.
Templo de Apolo de Corinto.
Calle del Lequeo.
La bema.
Estoa sur.
Templo E.
Odeón.