Antonio Herrera Toro


Antonio Herrera Toro (Valencia, 16 de enero de 1857-Caracas, 26 de junio de 1914) fue junto con Martín Tovar y Tovar, Cristóbal Rojas y Arturo Michelena uno de los cuatro grandes pintores clásicos de Venezuela[1][2][3][4]

Antonio Herrera Toro nació en Valencia, estado Carabobo, Venezuela, el 16 de enero de 1857 hijo de Juan José Herrera y de Teresa Toro. Realiza sus primeros estudios en Caracas en el colegio La Viñeta del sabio alemán Adolfo Ernst.[3]

En Caracas, a partir de 1869, se inicia como aprendiz bajo la tutela de Martín Tovar y Tovar, posteriormente entre 18741885 estudia en la Academia de Bellas Artes con José Manuel Maucó y del académico español Miguel Navarro Cañizares.[1][3][4]

En 1875 el gobierno de Antonio Guzmán Blanco le otorga una beca para realizar estudios, primero en París y luego en Roma. Para 1881 retorna a Caracas con los bocetos de La Asunción de la Virgen que habrá de ejecutar en la catedral donde contó con la colaboración de Cristóbal Rojas como ayudante. En 1883 pinta Los últimos momentos del Libertador, la obra fue presentada en la Exposición Nacional con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. En el año de 1884 viaja al Perú donde habrá de tomar los apuntes para dos cuadros que el Gobierno encomendó a Tovar y Tovar y que fueron finalmente ejecutados por el mismo Herrera a partir de Tovar: la Batalla de Junín y la Batalla de Ayacucho que actualmente se exponen en el Palacio Federal Legislativo de Caracas. Regresó a Venezuela dedicándose al retrato y a la realización de obras como La caridad y La muerte de Ricaurte en San Mateo.[1][3][4]

Posteriormente, alternará su oficio de pintor con labores periodísticas, utilizando el seudónimo de Santoro para firmar algunos de sus escritos, ejerciendo también funciones públicas. Fue colaborador de El Cojo Ilustrado y fundador del periódico El Granuja.[3][4]​ Además de director de la Imprenta Nacional.[1]

En 1892 fue nombrado director de Edificios y Ornato, para 1908 es nombrado director de la Academia Nacional de Bellas Artes tras la muerte de Emilio Mauri. Al comienzo de su gestión tuvo que enfrentar, en 1909, el descontento de un grupo numeroso de alumnos que reclamaban cambios en la orientación de los estudios de artes plásticas.[5]​ En 1911, junto con Pedro Arismendi Brito, redactó el reglamento del Instituto Nacional de Bellas Artes, que comprendía una sección de pintura y escultura y otra de música y declamación. Ese mismo año presentó su renuncia como director, la cual no le fue aceptada. Herrera Toro, a pesar de ser el blanco de las protestas estudiantiles, permaneció en su puesto, que ocupaba aún al ocurrir su muerte, el 26 de junio de 1914.[3][4]


La muerte de Libertador (1883)
Retrato de Fermín Toro (1897)