Aqueloo


En la mitología griega, Aqueloo (del griego antiguo Ἀχελώїoς, y más tardíamente Ἀχελῷος, ‘el que ahuyenta el pesar’) era el dios del río del mismo nombre, entre Etolia y Acarnania, y el más antiguo y poderoso de los espíritus de agua en Grecia. Conocido por atacar a Heracles transformado en toro, era un oceánida, el primogénito de Océano y Tetis, o según otras versiones, de Océano y Gea o de esta y Helios. En un mito arcaico de Hesíodo, Poseidón o Gea le hicieron dios del río y gobernante de todos los peces y tritones que lo habitan. Su nombre es prehelénico, y su significado real se desconoce. Los griegos inventaron etimologías para asociarlo con las raíces de una palabra griega. Sin embargo, esos supuestos orígenes de la palabra son etimológicamente incorrectos, y serían muy posteriores al nombre. En algunas monedas de Acarnania se representaba a Aqueloo como un toro con cabeza de hombre. También aparece como un anciano con dos cuernos, pelo gris y barba hirsuta de la que constantemente mana agua.

Algunas fuentes griegas dicen que Aqueloo era hijo de Gea y Océano.[1]​ Sin embargo, los antiguos griegos creían, como Hesíodo,[2]​ que Tetis y Océano habían sido los padres de los tres mil dioses de los ríos. En el Renacimiento, el mitógrafo improvisado Natalis Comes hizo de sus padres a Gea y a Helios. En la época romana, se lo llamó

Otras leyendas acerca de Aqueloo llegan de Egipto, y lo describen como un segundo Nilo. Aqueloo era muy respetado en la antigua Grecia. Su nombre se invocaba en oraciones, sacrificios y a la hora de hacer juramentos. El oráculo de Zeus en Dodona añadía a cada respuesta que daba la orden de ofrecer sacrificios a Aqueloo. Según cuenta Virgilio, este culto tan extendído se debía a que Aqueloo terminó representando a todos los ríos y aguas dulces, fuentes de la agricultura y, por tanto, de la vida de los hombres.

Aqueloo era pretendiente de Deyanira, hija de Eneo, rey de Calidón, pero fue derrotado por Heracles, que después se casaría con ella. Sófocles retrata el terror de una mujer mortal por haber sido cortejada por un dios del río:

Mi pretendiente fue el río Aqueloo,
que tomó tres formas para preguntar a mi padre:
un toro rempante, luego de una serpiente retorciéndose
de colores brillantes, y de nuevo a un hombre
con rostro de bueyes, y de las sombras oscuras de su barba
corriente y chorros de agua cayeron hacia abajo.
Tal era mi pretendiente.

El conflicto de Aqueloo con Heracles fue representado en el trono de Amidas, y en la tesorería de Megara en Olimpia.[5]​ En varias de las monedas de Acarnania, el dios es representado como un toro con la cabeza de un anciano.[6]


Aqueloo representado en un
mosaico romano de Zeugma.
Mapa de los ríos de la Antigua Grecia. Aqueloo personificaba al río de su mismo nombre, que discurre por Etolia y desemboca en el mar Jónico.
Fresco etrusco que representa a Aqueloo bajo la forma de un toro embistiendo a Heracles, h. 550 a. C.