Autoficción


Autoficción es un neologismo creado en 1977 por Serge Doubrovsky, crítico literario y novelista francés, para designar su novela Hijos. El término está compuesto del prefijo auto (del griego αὐτός: "sí mismo") y de ficción. La autoficción se define por un "pacto oximorónico" o contradictorio asociando dos tipos de narraciones opuestas: un relato fundado, como la autobiografía, sobre el principio de las tres identidades (el autor es también el narrador y el personaje principal), que sin embargo es ficción en sus modalidades narrativas y en sus paratextos (título, textos de solapa, contratapa, etc.). Se le llama también "novela personal", ya que se trata de un cruce entre un relato real de la vida del autor y el relato de una experiencia ficticia vivida por este.

Los nombres de los personajes –a excepción del nombre del autor– o de los lugares, pueden estar modificados. La factualidad es puesta en segundo plano en beneficio de la economía del recuerdo o de la elección narrativa del autor. Libre de las "censuras interiores", la autoficción deja un lugar preponderante a la expresión del inconsciente en el relato de sí.

Generalmente los textos son leídos bajo supuestos que no se encuentran necesariamente en su contenido verbal y que rigen la recepción que éstos van a tener. Al conjunto de estos supuestos se le puede llamar “pacto de lectura”, el cual permite que, por ejemplo, un artículo de divulgación científica no sea leído como un cuento de ciencia ficción o una novela histórica no se entienda como un documento verídico.

Una de las características más importantes de la autoficción es que no se rige propiamente por ningún pacto de lectura, sino que se estructura a partir de la transgresión y al mismo tiempo del préstamo de ciertos aspectos de dos pactos de lectura específicos: el autobiográfico y el novelesco.

Este pacto de lectura establece que los datos y acontecimientos que un autor escriba en un texto sobre su vida son verdaderos, y por lo tanto “le propone al lector que lea e interprete el texto conectado a principios que discriminen su falsedad o sinceridad, según criterios similares a los que utiliza para evaluar actitudes y comportamientos de la vida cotidiana.” (Alberca, 66). Por lo tanto, el autor no puede sino contraer una plena identidad con el narrador de su obra. Hay que recalcar que el pacto autobiográfico no garantiza que en efecto sea verdad lo que se dice en un texto, sino más bien el hecho de que el autor así lo declara, independientemente de que sea cierto o falso:

… lo que impide que se confunda una autobiografía y una novela, no sólo son los aspectos concretos del texto, los que […] pueden ser los mismos; ni –menos aún– el hecho de que el autobiógrafo sea siempre sincero y verídico, […] sino el hecho de que el autobiógrafo afirma su sinceridad y su intención de decir la verdad, aun cuando sus promesas carezcan de futuro. (May, 417)