Autoridad


En las dos primeras acepciones de la RAE, la autoridad se refiere al ejercicio de ciertas potestades de mando o conducción de carácter legítimo. Esto significa que debe contar con algún fundamento, en principio, reconocido por los subordinados. Esto la diferencia del poder, que no requiere de mayor fundamento, más allá de la fuerza, o la capacidad para producir los efectos.

Desde este punto de vista, es objeto de estudio del Derecho, las disciplinas vinculadas a la gestión y los asuntos políticos, la Sociología, entre otras disciplinas.

Desde otras acepciones, se hace referencia una persona o institución de cierto prestigio o reconocimiento público, sobre alguna materia en particular.[1]

La noción de autoridad ha sido tratada en filosofía[2][3]​ y en sociología, en particular por Max Weber y Alexandre Kojève. Las necesidades de supervivencia, obligaron a los hombres a establecer unas reglas de juego que les permitiera poder afrontar los peligros y contratiempos de un medio hostil como son los demás hombres y la naturaleza.

En esas épocas, la autoridad era que el derecho de un superior al cumplimiento exacto por parte de los subordinados se desarrollaba en la cima y bajaba a través de toda la comunidad.

Suelen distinguirse cuatro tipos diversos: Los dos primeros, de índole jurídica, forman el poder o la autoridad propiamente dicha. Los dos últimos forman más bien la autoridad moral que dan el prestigio, los conocimientos, etc., y son complementos que deben darse en cualquiera de los dos básicos.