Bahía


Una bahía es una entrada de un mar, océano o lago rodeada por tierra excepto por una apertura, que suele ser más ancha que el resto de la penetración de la tierra. Se trata de una concavidad en la línea costera formada generalmente por la erosión por los movimientos del mar o del lago. La bahía es el concepto geográfico opuesto a un cabo o a una península. Las grandes bahías suelen considerarse golfos, pero no hay una delimitación exacta entre lo que es una bahía y lo que es un golfo.[1]

No debe confundirse una bahía con una ría o un fiordo, ya que han sufrido diferentes procesos en su formación. La bahía proviene de la erosión ejercida por el mar, mientras que las rías tienen un origen fluvial y los fiordos, glacial.

Suelen ser de gran importancia económica y estratégica para un país puesto que son lugares muy favorables para la construcción de puertos.

La tierra que rodea una bahía a menudo reduce la fuerza de los vientos y bloquea las olas. Las bahías pueden tener una variedad tan amplia de características costeras como otras costas. En algunos casos, las bahías tienen playas que "generalmente se caracterizan por una playa superior empinada con una amplia terraza frontal plana".[2]​ Las bahías fueron importantes en la historia de los asentamientos humanos porque proporcionaron lugares seguros para la pesca. Posteriormente fueron importantes en el desarrollo del comercio marítimo, ya que el fondeadero seguro que proporcionan alentó su selección como puertos.[3]

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) define una bahía como una hendidura bien marcada en la línea costera, cuya penetración es tan proporcional al ancho de su desembocadura que contiene aguas sin litoral y constituye más de un mera curvatura de la costa. Sin embargo, una muesca no se considerará una bahía a menos que su área sea tan grande como (o mayor que) la del semicírculo cuyo diámetro es una línea trazada a través de la boca de esa muesca; de lo contrario, se denominaría ensenada.[4]

Hay varias formas en las que se pueden formar bahías. Las bahías más grandes se han desarrollado a través de la tectónica de placas.[3]​ A medida que el supercontinente Pangea se rompió a lo largo de líneas de falla curvadas y dentadas, los continentes se separaron y dejaron grandes bahías; estos incluyen el Golfo de Guinea, el Golfo de México y la Bahía de Bengala, que es la bahía más grande del mundo.[3]


Vista da la Bahía de Coquimbo, en el Gran La Serena, (Chile).
Bahías de Santa Lucía y Puerto Marqués en Acapulco.