Barrio


Un barrio (del árabe hispánico bárri, ‘exterior’, y este del árabe برّيّ [barrī ], ‘salvaje’[1]​) o colonia (en países que fueron parte del Virreinato de Nueva España), es toda subdivisión, con identidad propia, de una ciudad, pueblo o parroquia (corregimiento). Su origen puede ser una decisión administrativa, inferior al municipio y al distrito, una iniciativa urbanística (p. ej. el conjunto de casas que una empresa construye para los obreros de una de sus fábricas) o, simplemente, un sentido común de pertenencia de sus habitantes basado en la proximidad o historia, y muchas veces reforzado por el antagonismo con otro barrio contiguo. No debe confundirse con «vecindario», puesto que este último implica «condición de vecino» o de proximidad más directa.

Las ciudades y sus barrios no son solamente una suma de edificios, sino sobre todo un conjunto de relaciones sociales desarrolladas por sus habitantes. Las ciudades y sus barrios se caracterizan por una amplia variedad de grupos sociales y estilos de vida. Una estructura urbana representa un conjunto urbano que adquiere un orden formal, de modo que la misma no está ligada a un fenómeno aleatorio, sino a una intervención dominada y entendida como tal. La estructura urbana es al conjunto urbano lo que la composición arquitectónica es para un edificio. Este concepto es común tanto a la arquitectura como a los conjuntos urbanos. La principal propiedad de la composición es que transforma un conjunto posiblemente disperso en un todo coherente, resolviendo las contradicciones que surgen cuando los requisitos y condiciones del proyecto son numerosos. Las formas espaciales y las composiciones urbanas se construyen a lo largo del tiempo, más largo que el de la composición arquitectónica.[2][3][4]

Los primeros asentamientos urbanos tuvieron su origen en el segundo milenio a. C. en el margen de los ríos Tigris, Éufrates y Nilo; antes del año 2000 a. C., surgen también en el valle del Indo. Con la expansión de las civilizaciones en el Mediterráneo, surgieron las ciudades griegas y romanas, que se caracterizaban por la mayor concentración de la población. En la Edad Media florecieron las urbes árabes, en tanto que en las áreas de influencia cristianas los diferentes barrios se formaron, en un principio, alrededor de castillos o iglesias, que proveían protección ante el pillaje. Cuando se desarrollaron los poderes seculares, que otorgaban seguridad por sí mismos, se diversificaron las barriadas. De esta manera, los barrios más pudientes crecieron en forma de «bastida», con un entramado de calles y edificios ortogonal —modelo exportado a la América colonial—.[5]​ La posterior Revolución Industrial en el siglo XVIII aumentó de forma exponencial los habitantes de los núcleos industriales, lo que concentró a los nuevos obreros en asentamientos sin planificación urbanística y construidos rápidamente. La tendencia continúa desde entonces, en detrimento de las poblaciones rurales.[6]


Dos contrapartes de la ciudad de Bombai (India): a la izquierda, Mulund, a la derecha, el suburbio Govandi.
Letrero del barrio Denver Harbor en Houston (Texas, Estados Unidos).