Basílica mayor


Basílica mayor (del latín: Basilica maior, Basilicae maiores en plural) es el título dado a los cuatro templos católicos de más alto rango:[1]San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor. La basílica de San Pedro se encuentra en la Ciudad del Vaticano y las otras se encuentran en la ciudad de Roma, Italia, aunque formalmente pertenecen a la Santa Sede. San Juan de Letrán, sede del obispo de Roma (el papa), es la más antigua y primera en el orden establecido de las basílicas papales, antes que San Pedro.

Todas las otras iglesias que tienen el título de basílica son basílicas menores (en latín: basilica minor).[2]

El título de basílica mayor fue introducido en el año 1300 por el papa Bonifacio VIII. Con la promulgación de su bula "Antiquorum fida relatio", Bonifacio instituyó el Año Santo y estableció para las indulgencias. Bonifacio VIII concedió las "grandes remisiones e indulgencias por los pecados", que se obtenían "por visitar la ciudad de Roma y la venerable basílica del Príncipe de los Apóstoles". Llegando a detalles más precisos, reconoció "no sólo plena y abundantemente, sino el más completo perdón de todos los pecados", a aquellos que cumplieran determinadas condiciones. En primer lugar, los que verdaderamente hacían penitencia para confesar sus pecados, y en segundo lugar, los que visitaran las basílicas de San Pedro y de San Pablo, respectivos sitios de entierro de los apóstoles Pedro y Pablo.

En el segundo celebrado en 1350, el papa Clemente VI añadió una tercera gran basílica: San Juan de Letrán, catedral de Roma. En esta ocasión se exhortaba a visitar San Juan de Letrán, además de las basílicas de San Pedro y San Pablo Extramuros. Por último, en el jubileo de 1390, se añadió la Basílica de Santa María la Mayor, la iglesia más antigua dedicada a la Virgen María. La visita a estas cuatro iglesias se ha mantenido como una de las condiciones para ganar la indulgencia jubilar romana.

Estas cuatro basílicas mayores también se distinguen por poseer una puerta santa y que una visita a ésta es siempre prescrita como una de las condiciones para ganar el jubileo romano. Por otra parte, nadie puede celebrar la misa en el altar mayor, salvo el papa y los delegados especiales que actúan en lugar de éste. Al menos hasta hace poco, estas iglesias se encontraban abiertas las 24 horas del día y su personal incluía un colegio de sacerdotes cuya única función era la de estar continuamente disponibles para escuchar confesiones.


Ornamentos heráldicos de la basílica mayor
Antiguo trono papal en San Juan de Letrán.