Batalla de Nördlingen (1645)


La segunda batalla de Nördlingen (3 de agosto de 1645) se libró al sureste de Nördlingen cerca del pueblo de Alerheim. Las fuerzas francesas y sus aliados protestantes alemanes, mandadas por el vizconde de Turenne y por el duque de Enghien, derrotaron a las fuerzas del Sacro Imperio Romano Germánico y sus aliados bávaros de la Liga católica, comandadas por Johann von Werth. Como consecuencia Francia reforzó la conquista de Alsacia, que le fue confirmada por la Paz de Westfalia, con excepción de la ciudad de Estrasburgo.

La anterior batalla de Marienthal había vuelto nuevamente vulnerable la frontera oriental de Francia con el Sacro Imperio Romano Germánico.[1]​ Para conjurar el peligro, los franceses enviaron a Condé, que hizo frente al enemigo en la llanura de Nördlingen el 4 de agosto de 1645.[1]

En medio de la llanura de Nördlingen, una de las mayores de la Franconia, se encontraban dos colinas, separadas entre sí unos cientos de metros.[1]​ La primera, Vineberg, era escarpada, y en la segunda Allerheim, se alzaba un castillo.[1]​ Entre ambas se halla el pueblo de Allerheim.[1]​ El jefe bávaro Franz von Mercy se había fortificado en la ella tras la victoria de Marienthal.[1]​ Von Mercy contaba unos efectivos de quince mil soldados y veintiocho cañones.[2]​ EL ejército francés, por su parte, tenía unos similares: diecisiete mil soldados e igual número de piezas e artillería que el enemigo.[2]

Condé decidió asaltar las líneas enemigas, pese a hallarse fortificadas y a las dudas del vizconde de Turena, que mandaba la izquierda del ejército francés.[3]​ Catorce cañones franceses batieron el centro enemigo, pero Condé, impaciente, decidió pronto acometer al enemigo con la infantería, hacia las tres de la tarde del día 4.[4]​ Los franceses tomaron las primeras defensas del pueblo, pese al castigo de la artillería enemiga, que los bombardeaba tanto desde el propio pueblo como desde los flancos.[4]​ Von Mercy despachó refuerzos para sostener el centro y los franceses acabaron retirándose.[4]​ Retomaron el asalto al recibir a su vez refuerzos, pero fueron nuevamente repelidos tras un sangriento combate.[4]​ Condé dirigió un tercer asalto, al que se opuso también personalmente Von Mercy, que resultó herido de muerte en la lucha.[4]​ Los franceses se apoderaron de casi todo el pueblo tras reñida lid, pero los bávaros resistían en la iglesia y el cementerio.[5]​ Para expulsarlos de estas posiciones Condé hizo incendiar el pueblo, aunque no el fuego no bastó.[5]