Bauxita


La bauxita es una roca sedimentaria con un contenido de aluminio relativamente alto. Es la principal fuente de aluminio del mundo. La bauxita consiste principalmente en los minerales de aluminio gibbsita (Al(OH)3), boehmita (γ-AlO(OH)) y diásporo (α-AlO(OH)), mezclados con dos óxidos de hierro, goetita y hematita, minerales de la arcilla de aluminio, caolinita, y pequeñas cantidades de anatasa (TiO2 ) e ilmenita (FeTiO3 o FeO.TiO2).[1][2]

Puede ser tanto blanda como dura, compuesta por óxidos de aluminio hidratados.[3]​ Se origina como residuo producido por la meteorización química de una amplia gama de rocas comúnmente ricas en arcilla.[3][4]​ Algunas bauxitas tienen un origen más complejo y pueden ser precipitados químicos reprocesados.[3]​ Comúnmente se forma en los trópicos en zonas de clima cálido y húmedo.[3][4][5]

La bauxita recibió su nombre en alusión a la ciudad de Les Baux, en Provenza (Francia), donde la identificó el geólogo Pierre Berthier en 1821 y la llamó bauxite, su nombre en francés.[6][7][5]

La bauxita puede tener variados colores, entre ellos rosado, rojo, crema, café, gris y amarillo.[3]​ Cuando es de color rojizo se debe a óxidos de hierro.[4]​ La estructura también es variable y puede ser porosa, compacta, estratificada, sin estructuras, pisolítica o con estructuras semejantes a vainas.[3]​ Otras bauxitas preservan la estructura de la roca original y son seudomórficas.[3]

Se han propuesto numerosos esquemas de clasificación para la bauxita pero, hasta 1982, no hubo consenso.[8]

Vadász (1951) distinguió bauxitas lateríticas (bauxitas de silicato) de bauxitas de minerales de karst (bauxitas de carbonato):[8]


Detalle de la estructura externa de esta roca, apreciándose la presencia de óxido de hierro.
Mina de bauxita abandonada en Gánt, Hungría.
Bauxita con núcleo de roca no meteorizada
Producción de bauxita en 2005, como porcentaje de la producción de Australia.