Blaise Pascal


Blaise Pascal (pronunciación en francés: /blɛz paskal/; Clermont-Ferrand, 19 de junio 1623-París, 19 de agosto de 1662) fue un matemático, físico, filósofo, teólogo católico y apologista francés. Sus contribuciones a la matemática y a la historia natural incluyen el diseño y construcción de calculadoras mecánicas, aportes a la teoría de la probabilidad, investigaciones sobre los fluidos y la aclaración de conceptos tales como la presión y el vacío. Después de un trastorno depresivo y una experiencia religiosa profunda en 1654, Pascal se dedicó también a la filosofía y a la teología.[1]

Se le recuerda por ser el autor de las Lettres provinciales (1657) y Pensées (1670). En este último, publicado póstumamente, su tema central es la paradójica naturaleza humana y la debilidad del hombre, que es como un "caña débil", pero también una "caña que piensa" gracias a la razón, pero esta por si sola se enreda en una maraña de inteligibilidad, siendo imposible probar la existencia de Dios, la inmortalidad del alma o el sentido de la vida. Fue un crítico del racionalismo, decía que la razón debe seguir las "razones del corazón" por medio de la gracia divina y en la fe cristiana para encontrar aquellas respuestas.[2][3]

Es considerado también como un precursor del «existencialismo», por sus temas como la responsabilidad individual como en su apuesta monoteísta, la idea de que el hombre no está hecho, sino que tiene que hacerse y la invocación del hombre concreto a la existencia influyó coinsiderablemente a Søren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche; autores que sentaron las bases del existencialismo.

Pascal ofreció además su famosa "apuesta", argumentando que al no poder saber con la razón si Dios existe, tiene más sentido apostar en su existencia, porque tenemos toda una felicidad eterna que ganar y poco o nada que perder, mientras que si no creemos, arriesgamos una condena eterna. Por eso lo más racional es apostar por Dios viviendo una vida religiosa.

Entre sus descubrimientos e invenciones como científico destacan: el triángulo de Pascal, el principio de Pascal, la pascalina. La unidad de presión "pascal" lleva su nombre en honor a sus contribuciones en hidrodinámica, hidrostática y sus experimentos de la presión y el vacío con un barómetro.[4][5]


Pascalina del año 1652.
Blaise Pascal.
Lápida de Blaise Pascal en la iglesia de Saint-Étienne-du-Mont (París).
Cada número es la suma de los dos directamente encima de él. El triángulo muestra muchas propiedades matemáticas además de mostrar coeficientes binomiales.
Una ilustración del experimento del barril de Pascal.
Pascal por Augustin Pajou, 1785, Louvre
Estatua de Blaise Pascal en el museo del Louvre, París