Boceto


En la pintura, los términos boceto (del italiano bozzetto), esbozo (del italiano sbozzare), bosquejo (de bosque), borrador (de borrar) y apunte (de punto o punta) se usan para designar al proyecto, las pruebas o la traza primera que se realiza previamente a la obra definitiva. En un boceto los contornos y los detalles no están definidos, sino insinuados de forma esquemática (abocetados, esbozados o bosquejados).[3]​ Aunque se puede señalar algún matiz diferencial entre "boceto" y "esbozo",[4]​ no hay en el uso general una estricta diferencia conceptual entre cualquiera de estos términos, ni entre sí ni con otros como "croquis" y "estudio", o con el muy poco usado "esquicio", que se suele usar directamente con la palabra italiana, francesa o inglesa schizzo, esquisse o sketch (esta última también designa a una escena cómica breve).[5][6]

Se utiliza la expresión estilo abocetado[7]​ para designar al de los pintores cuya obra, solo aparentemente, tiene un aspecto de ejecución "fácil",[8]​ "rápida" y "no terminada" ("imperfecta" -non finito o "estética de lo inacabado"-), con predominio de la gestualidad y la pincelada suelta, también llamada "impresionista". En oposición, las obras en las que el pintor insiste en un acabado pulcro o pulido (fini, "terminado", "perfecto") de los detalles se suelen calificar como de ejecución "academicista" o "preciosista" (cuando no pompier o kitsch, términos peyorativos).[9]

Los bocetos cumplen diversas funciones. Pueden ser, como "estudios" o "apuntes", dibujos más o menos detallados que plasmen formas concebidas por la imaginación del artista, o reproduzcan (con mayor o menor fidelidad o alteración al modelo -arte figurativo, realismo en el arte, copia, reproducción, réplica, falsificación-) formas de la naturaleza o de otras obras de arte con el fin de estudiar su estructura o composición, independientemente de que con posterioridad se realicen en otras obras o queden tal cual; mientras que, como "esbozos" o "bosquejos", pueden ser el primer trazado de puntos, líneas y manchas que constituye la base inicial de la superficie pictórica.


Boceto preparatorio para La justicia de Cambises, de Gerard David, 1498.
Página de uno de los "cuadernos"[1]​ de Leonardo da Vinci (colecciones de papeles sueltos donde el artista trazaba bocetos, apuntes, estudios y toda clase de anotaciones sobre artes y ciencias, encuadernadas tras su muerte).
Retrato de Claude d'Urfé. Boceto al carboncillo y sanguina de la escuela de Jean Clouet ca. 1540.
Boceto para el techo del Banqueting House, de Rubens, ca. 1629.
Jesús y la adúltera,[2]​ boceto de la composición de figuras de Rembrandt.
Inmaculada, boceto de Murillo.
Charcoal sketch of willows de Thomas Gainsborough.
Esquisse de paysage, de Théodore Rousseau, 1830.
Boceto para El fusilamiento de Maximiliano, de Manet, 1867.
Boceto para Columbia y Cuba, de Kenyon Cox, 1898.
Canaletto: Basílica de los santos Giovanni e Paolo, en Venecia. Bocetos obtenidos mediante una cámara oscura.