Cabildo abierto


El cabildo abierto es una modalidad extraordinaria de reunión de los vecinos de las ciudades hispanoamericanas virreinales en caso de emergencias o desastres. Usualmente, las ciudades estaban gobernadas por cabildos, instituciones de tipo municipal integradas por funcionarios designados por las autoridades virreinales, pero en casos de emergencia, el cabildo podía convocar a «cabildos abiertos» integrados por los vecinos.

En el inicio de las Guerras de Independencia Hispanoamericana los cabildos abiertos jugaron un papel decisivo, actuando como órganos de participación popular con capacidad para destituir a las autoridades y establecer gobiernos autónomos. Modernamente, algunos países hispanoamericanos denominan «cabildos abiertos» a las asambleas populares convocadas por los gobiernos municipales con el fin de tratar y decidir asuntos de importancia pública local.

Durante la colonia era de uso común en Hispanoamérica el cabildo abierto, práctica consistente en la reunión de los vecinos de una ciudad en casos de emergencia y que se organizaban de forma similar a los concejos surgidos en la edad media en distintos reinos ibéricos. Usualmente eran convocados por el cabildo, invitando solo a los vecinos que consideraba más importantes ("la parte más sana y principal"), excluyendo por regla general a los criollos pobres, indígenas, mujeres, esclavos y mestizos y demás población

La reunión solía celebrarse en el recinto del cabildo o en alguna iglesia. Los cabildos abiertos atribuían a la parte representativa de la ciudad el derecho a deliberar sobre cuestiones que por su naturaleza requerían una solución extraordinaria. Las personas convocadas eran designadas por el cabildo invitarte sin intervención del pueblo y constituían la aristocracia local. Con todo, la circunstancia de llamarlas para deliberar con el cabildo ordinario daba a estas asambleas un carácter más democrático.

Durante los primeros siglos de la dominación española los cabildos abiertos no tuvieron demasiada importancia política y fueron convocados con fines diversos, entre ellos:

En los años iniciales de la Conquista de América abundaron los cabildos abiertos, pero esta manifestación de soberanía popular se hizo cada vez menos frecuente, en la medida que las corporaciones se burocratizaron y pasaron a ser controladas de manera monopólica por la aristocracia española y criolla.