Calendario hebreo


El calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas aproximadas de la luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces.

En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro; y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam, en el siglo vii, E. C. En cambio, se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar.

El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el domingo 7 de octubre del año 3760 a. C., fecha equivalente al 1° del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de 2020 equivale al año hebreo de 5780 (que comenzó al atardecer del 29 de septiembre de 2019 y finalizó el 18 de septiembre de 2020).

El día en el calendario hebreo comienza con el ocaso y culmina al siguiente ocaso; es decir, un día que se cuenta de una puesta de sol hasta su otra puesta del sol. En esto se diferencia del día según el calendario gregoriano, que discurre exactamente de medianoche a medianoche.

La costumbre de ver al día comenzar con la caída del crepúsculo es antigua como la Biblia misma, y se basa en el texto bíblico del Génesis, que al cabo de cada día comenta «Y fue la tarde, y fue la mañana...», de lo que se entiende que cada uno de los días de la creación comenzaba por la tarde, más explícitamente aún al prescribir la Biblia el ayuno del Día del Perdón, el Yom Kipur: «El día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación... Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso» (Levítico).

El calendario hebreo no solamente combina entre el año solar y el mes lunar; sino que ambos ciclos complementados, han de convivir exitosamente también con otro de los legados del calendario de los judíos al resto del mundo: el ciclo semanal de siete días.


Arte judío. Marianos y Janina, Mosaico bizantino de la Sinagoga Beit Alfa, siglo VI. La composición incorpora los doce motivos zodíacos por ser coincidentes con los doce meses del calendario hebreo.[1]​ La presencia del motivo central del sol tiene aquí una justificación de orden astronómico (y no religioso).[2]​ Las cuatro figuras de las esquinas representan los cuatro hitos del año,[3]​ solsticios y equinoccios, nombrados en hebreo según el mes en que cada uno de ellos ocurre: Tishrei, [Tevet], Ni[san] y Tamuz. Kibutz Beit Alfa, Israel.
Calendario de la comunidad judeo-alemana para el año hebreo 5591, con "todas las festividades, ayunos y plegarias, así como las ferias de los estados de Brandeburgo y Silesia" - Berlín, 5591 (1831).
Judíos rezando en la sinagoga en Yom Kipur (1878), cuadro del pintor judío polaco Maurycy Gottlieb (1856-1879).
Cumpliendo con el precepto de sacudir las ramas de aravá en la festividad de Sucot