Calendas


Las calendas (en latín, kalendæ) en el antiguo calendario romano eran el primer día de cada mes, teóricamente cuando ocurría la luna nueva o novilunio en un ciclo lunar (calendarios de Rómulo y Numa Pompilio). La palabra calendario en español procede de esta palabra.

En el primer día de cada mes los pontífices anunciaban el número de días hasta el próximo mes en la Curia Calabra. Además, los deudores tenían que pagar sus deudas este día. Estas deudas se inscribían en el calendaria, una especie de libro de contabilidad.

El término deriva del etrusco, lo que podría explicar el mantenimiento de la letra k en la escritura de las fechas, letra que entre los romanos se eliminó rápidamente sustituyéndola por la c (algunos raros términos latinos con k son frecuentemente, de hecho, de origen extranjero).

Otra explicación da un origen completamente latino: derivaría del latín antiguo calenda ('lo que debería llamarse'), del verbo calare ('llamar'), que haría referencia a la llamada del pontífice en el primer día de cada mes cuando anunciaba en voz alta al pueblo el día en que caerían las nonas, si el 5 o el 7 del mes.[1]

Principium mensis cujusque vocato kalendas:
Sex Maius nonas, October, Julius, et Mars;
Quattuor at reliqui: dabit idus quidlibet octo.

Los calendarios modernos cuentan el número de días después del primero de cada mes, sin embargo, el calendario romano contaba el número de días que faltaban para una de las fechas clave más próximas: (calendas, nonas o idus. Las nonas eran el quinto día de cada mes, pero en los meses largos (marzo, mayo, julio y octubre) eran el séptimo día del mes. Los idus, caían en los días 13 de cada mes, o en los 15 en caso de los meses largos.[2]