Centro de refinación Paraguaná


El Centro de Refinación Paraguaná (CRP) es un complejo refinador de petróleo ubicado en Venezuela y actualmente es el segundo con mayor capacidad del mundo, justo después de la refinería Jamnagar (India) y seguido por la refinería Ulsan (Corea del Sur).[1]​ El CRP surge de la fusión operacional y administrativa de las refinerías de Amuay, Bajo Grande y Cardón, cuyas actividades fueron concentradas en 1997. El CRP tiene capacidad de refinar 955 mil barriles diarios.[2]​ El complejo está localizado en un área compartida por la porción occidental de la península de Paraguaná en el estado Falcón y la costa occidental del lago de Maracaibo en el estado Zulia. Este complejo concentra el 65% de la capacidad de refinación venezolana y pertenece a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

En 1945 el gobierno nacional autoriza a las transnacionales Creole Petroleum Corporation y Shell de Venezuela construir en las cercanías de Punto Fijo dos refinerías de petróleo, lo que fue determinante para el auge de esta ciudad.

Para 1991 se completa el proyecto de interacción Amuay-Cardón, permitiendo el intercambio de productos entre ambas refinerías a través de tres poliductos. El 14 de marzo de 1996, Maraven inauguró las plantas e instalaciones conexas de su proyecto PARC (Proyecto de Adecuación de la refinería Cardón), el último paso previo para la fusión de ambas refinerías en el CRP. Finalmente, el 1° de agosto de 1997 entra oficialmente en funcionamiento el CRP con una capacidad de procesamiento de crudo de 940 mil barriles diarios, que lo convierte en el más grande del mundo para la época.

En lo que respecta al mercado internacional, el CRP produce gasolina cumpliendo con las especificaciones de calidad más estrictas a nivel mundial. En el año 2010 se reanudó la entrega de la gasolina RBOB hacia el mercado Estados Unidos, producto de la ejecución del Proyecto de expansión de la unidad de craqueo catalítico ( FCC) en la refinería Cardón, el cual genera mayor producción de nafta catalítica, utilizada tanto en las mezclas de gasolinas por el mercado local y para la exportación. Este proyecto, que culminó en diciembre del año 2009, ha permitido mejorar la confiabilidad operacional del circuito refinador para satisfacer la demanda de gasolina, optimizar la operación desde el punto de vista ambiental y mejorar la calidad de productos, maximizando ingresos por el incremento de carga a la unidad.[3]

La instalación y subsecuente desarrollo de ambas refinerías, significó un cambio radical en la vida de los habitantes de la península de Paraguaná, determinando el ocaso de la Paraguaná agraria, y un espectacular crecimiento poblacional, capitalizado fundamentalmente por la ciudad de Punto Fijo.[4]