Ciclo económico


En economía, se denominan ciclos económicos, ciclos comerciales o fluctuaciones cíclicas de la actividad económica a las oscilaciones recurrentes de la economía en las que una fase de expansión va seguida de otra contracción, seguida a su vez de expansión y así sucesivamente. La contracción genera como resultado una crisis económica que afecta en forma negativa la economía de millones de personas.

Para Wesley Mitchell, los ciclos económicos son fenómenos específicos de las economías basadas en el dinero y la actividad comercial, en las que la actividad económica está organizada mediante empresas que buscan maximizar sus beneficios. Todo lo que afecta a la economía, desde las lluvias hasta la política, ejerce su influencia afectando al factor básico: el lucro.[1]

Para la corriente del keynesianismo, los ciclos económicos son inevitables pues son el resultado del cambio cíclico en la eficiencia marginal del capital,[2]​ pero mediante ciertas medidas, como el incremento del gasto público, se pueden suavizar y aminorar sus costos económicos en el conjunto de la población.

Para la corriente austriaca, en general, el ciclo económico deviene de una expansión económica artificial, es decir, no respaldada por ahorro voluntario previo y gestada a través de una manipulación a la baja de tipos de interés, que tiende a aumentar inversiones y crear un falso auge económico, debido a una distorsión en precios relativos por la mayor masa de dinero circulante. Estas inversiones, que serían inexistentes o distintas de no ser por la mencionada distorsión, sobreutilizan los bienes de capital acumulados, desviándolos a proyectos no rentables. Tales burbujas inevitablemente acaban estallando. Cuando la emisión de nuevos medios fiduciarios cesa, las tasas de interés artificiales se acomodan a su verdadero nivel, generalmente muy superior al establecido por los bancos centrales.[3]

El ciclo económico se define como el periodo que cumple una serie o conjunto de fenómenos económicos en un orden determinado. Se define como un movimiento de la producción capitalista a través de fases que guarda entre sí una relación de sucesión siendo su fase la crisis o fondo de reanimación o recuperación cima o auge.

Desde el siglo XIX, los estudiosos de la economía notaron dramáticas caídas de la actividad económica a intervalos variables de 7 a 10 años. En 1863, el francés Clement Juglar demostró con pruebas estadísticas que las crisis no eran fenómenos aislados, sino parte de una fluctuación cíclica de la actividad comercial bursátil e industrial y que los períodos de prosperidad y crisis se seguían unos a otros. Desde perspectivas distintas, tanto la economía marxista como la escuela austríaca han profundizado en el estudio de las causas estructurales del ciclo económico y las crisis.


Friedrich Hayek (Premio Nobel de Economía en 1974)