Claustro de la basílica de San Isidoro de León


El claustro de la Basílica de San Isidoro de León, en la ciudad de León, es una construcción del siglo XVI con la salvedad de conservar el vestigio románico del siglo XI de su panda sur, pegada al muro norte de la iglesia. Esta galería conservada se considera como parte del claustro románico más antiguo conocido en España.[1]

Se trata del claustro principal, claustro procesional o claustro de Fonseca, que por los tres nombres es conocido. Fue mandado construir en el siglo XVI por el abad Fonseca y de esa obra se conservan las crujías y las bóvedas, habiéndose modificado las arquerías en época barroca. La obra del siglo XVI dejó oculta la galería románica alzando un muro de ladrillo revocado. Este muro fue demolido a mediados del siglo XX en las reformas llevadas a cabo por el arquitecto Luis Menéndez Pidal. Fue entonces cuando quedó la galería románica al descubierto, con sus canecillos, arcos y capiteles.

En el siglo XVIII se rehicieron las fachadas que quedaron tal y como se ven en la actualidad, salvo la que ocultaba la galería románica porque el maestro Durán que llevaba las obras no se atrevió a derribarla a la vista de los desplomes y empujes de la nave central de la iglesia. Estos desplomes se venían conteniendo gracias precisamente al grueso muro ya descrito y derribado en el siglo XX.

El claustro en sus cuatro lados contenía capillas dedicadas a enterramientos de familias de la nobleza leonesa. A principios del siglo XIX y debido a la ocupación de las tropas francesas, las capillas fueron maltratadas, profanadas y muchas de ellas transformadas en cuadras. Así se mantuvieron durante siglo y medio, abandonadas y descuidadas, hasta que en 1959 empezaron las obras de restauración de todo el claustro y sus capillas. El arquitecto responsable fue Luis Menéndez Pidal, bajo el patrocinio y supervisión del Patronato Artístico Nacional.[2]

En 1960, con motivo de la celebración del XIV centenario del nacimiento de San Isidoro se hicieron algunos arreglos más para adecentarlo y prepararlo para las ceremonias y se colocaron barandillas de hierro forjado a modo de balcones en los veintitrés huecos del claustro alto. En 1967 Menéndez Pidal colocó unos óculos de piedra en cada vano del claustro alto.

En los tiempos del rey Fernando I y su esposa Sancha de León (siglo XI) se construyó una galería que rodeaba el ángulo sur occidental del Panteón y se extendía hasta el primer tramo (incluido) de la iglesia. En el siglo XII este tramo se amplió hasta encontrarse con el saliente del crucero. En el siglo XVI y bajo la tutela del abad Fonseca se construyó el claustro que se puede contemplar en la actualidad, algo modificado en época barroca y restaurado a mediados del siglo XX.


Vista del claustro con las reformas barrocas tal y como se muestra en la actualidad.
Galería románica del claustro.