Consejos pontificios


Los Consejos Pontificios son órganos de la Curia Romana, integrados por clérigos y laicos, cuya función es el estudio de las materias relacionadas con aspectos concretos de la doctrina o del gobierno de la Iglesia, y que tienen como finalidad las acciones y propuestas sobre asuntos generales de política vaticana y los que le sometan a debate el Papa u otros órganos eclesiásticos, así como la elaboración de documentos para la Curia Romana, el Sínodo de los Obispos o cualquier Congregación. Su estructura, existencia y funcionamiento dependen directamente de la autoridad papal y están estrechamente vinculados a las resoluciones del Concilio Vaticano II.

El 19 de marzo de 2022, el papa Francisco publica la constitución apostólica Praedicate Evangelium por la que los Consejos Pontificios se unifican con Congregaciones y se convierte en Dicasterio. [1]

Creado por Pablo VI en 1976 y cuyas funciones son el apostolado de los laicos en la Iglesia y, desde la llegada de Juan Pablo II al pontificado, la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud. La función de los laicos en la Iglesia católica fue especialmente reivindicada en el Concilio.

Creado a raíz del espíritu ecuménico del Concilio y antes de que este finalizara, Juan XXIII lo instituye en 1960. Su trabajo se orienta en dos materias fundamentales: la unión con las Iglesias protestantes, y el acercamiento hacia las iglesias orientales. La actividad del Consejo permitió el acercamiento hacia el Patriarcado de la Iglesia ortodoxa griega. De este Consejo también depende una Comisión para las relaciones con el Judaísmo.[2]

Creado por Pablo VI en 1976 y cuyo trabajo permitió la constitución de varias asociaciones laicas en todo el mundo bajo la denominación genérica de "Justicia y Paz", como en España hizo Joaquín Ruiz-Giménez, para promover la denominada Doctrina social de la Iglesia. Será suprimido el 1 de enero de 2017 y sus competencias serán asumidas por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.[3][actualizar]

Creado por Pablo VI en 1976 se le asignó las tareas de caridad y ayuda al tercer mundo, así como parte de las tareas misionales de la Iglesia católica y la distribución de la ayuda vaticana en catástrofes humanitarias. Será suprimido el 1 de enero de 2017 y sus competencias serán asumidas por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.[3][actualizar]