Consonante


Una consonante (del latín consŏnans, -antis, participio activo de consonāre, estar en armonía) es un sonido de las lenguas orales originado por el cierre o estrechamiento del tracto vocal por acercamiento o contacto de los órganos de articulación de tal manera que cause una turbulencia audible. Es uno de los dos tipos básicos de sonido del habla, junto a las vocales.

La palabra consonante proviene de la raíz oblicua del latín cōnsonant-, de cōnsonāns 'sonando juntos', un calco del griego σύμφωνον sýmphōnon (plural sýmphōna, σύμφωνα).[1][2]

Dionisio de Tracia llama consonantes sýmphōna (σύμφωνα 'sonaba con') porque en griego solo se pueden pronunciar con una vocal.[4]​ Los divide en dos subcategorías: hēmíphōna (ἡμίφωνα 'medio sonado'),[5]​ cuales son los continuantes,[6]​ y áphōna (ἄφωνος 'sin sonido'),[7]​ que corresponden a plosivas.[8]

Esta descripción no se aplica a algunos idiomas, como los idiomas Salishan, en los que las oclusivas pueden ocurrir sin vocales (véase Nuxalk), y el concepto moderno de 'consonante' no requiere co-ocurrencia con una vocal.

El término consonante proviene del latín y se refería a «sonar junto con» o «sonar con», siendo la idea tradicional que las consonantes no tenían sonido en sí mismas, ya que sólo podían aparecer junto a una vocal. Sin embargo existen lenguas donde hay sílabas e incluso palabras enteras que carecen por completo de vocales. Ahora bien, este resultado parece deberse al desarrollo lingüístico a lo largo del tiempo. Varios estudios e incluso diccionarios etimológicos corroboran esto, facilitando las formas de palabras anteriores a dicho desarrollo. Es decir, el hecho de que ciertas palabras contemporáneas, por ejemplo en idiomas eslavos, parezcan carecer de vocales, no significa que estas no les sean intrínsecas. En lingüística moderna se definen las consonantes en términos de constricción del tracto vocal, sin que tengan necesariamente que acompañar a una vocal.

Aunque cada idioma tiene sus propias consonantes, muchas de estas coinciden debido a la influencia del griego antiguo, del cual surgieron los alfabetos latino y cirílico y sus variantes para cada idioma (alfabeto del castellano):