Constitución de los Estados Unidos


La Constitución de los Estados Unidos es la ley suprema de los Estados Unidos de América. Fue adoptada en su forma original el 17 de septiembre de 1787 por la Convención Constitucional de Filadelfia (Pensilvania) y luego ratificada por el pueblo en convenciones en cada estado en el nombre de «Nosotros el Pueblo» (We the People).[2][3]​En realidad no se trataban de referendos populares, sino que eran las Asambleas Estatales las encargadas de ratificar la Constitución. Los primeros nueve estados que aprobaron la Constitución se tomaron 10 meses. El primer estado que la ratificó fue Delaware, el 7 de diciembre de 1787, con voto unánime de 30-0. La Constitución tiene un lugar central en el derecho y la cultura política estadounidense.[4]​ La Constitución de los Estados Unidos es la constitución federal más antigua que se encuentra en vigor actualmente en el mundo.

En septiembre de 1786, comisionados de cinco estados se reunieron en la Convención de Annapolis para discutir sobre reformas a los Artículos de la Confederación que mejorarían el comercio.

Invitaron a representantes de otros estados a reunirse en Filadelfia para discutir mejoras al gobierno federal. A consecuencia del debate, el Congreso de la Confederación se propuso revisar los Artículos de la Confederación el 21 de febrero de 1787. Doce de los trece estados, siendo Rhode Island la única excepción, aceptaron la invitación y enviaron delegados a la convención en mayo de 1787. La resolución que convocaba la Convención especificaba su propósito de enmendar los Artículos de la Confederación, pero la Convención decidió proponer escribir una nueva Constitución.

La Convención de Filadelfia votó por mantener las deliberaciones en secreto y decidió redactar un nuevo diseño fundamental de gobierno que eventualmente establecía que nueve de los trece estados tendrían que ratificar la constitución para que ésta entrara en vigor para los estados participantes.

El Plan de Virginia fue la agenda no oficial de la Convención, redactada en su mayoría por James Madison. Estaba dirigida a favorecer los intereses de los estados más grandes, y entre otras propuestas estaban:

Una propuesta alternativa, el Plan de Nueva Jersey, otorgaba a los estados iguales prerrogativas independientemente de su tamaño y fue defendida por los estados más pequeños.