Coral


Subclase: Octocorallia
   Orden: Alcyonacea
   Orden: Helioporacea
   Orden: Pennatulacea
Subclase: Hexacorallia
   Orden: Antipatharia
   Orden: Ceriantharia
   Orden: Corallimorpharia
   Orden: Scleractinia
   Orden: Zoantharia[1]

Los corales marinos son animales coloniales, salvo excepciones,[nota 1]​ pertenecientes al filo Cnidaria, la mayoría a la clase Anthozoa aunque algunos son de la clase Hydrozoa (como Millepora). Los corales están formados por cientos o miles de individuos llamados zooides y pueden alcanzar grandes dimensiones. En aguas tropicales y subtropicales forman grandes arrecifes. El término «coral» no tiene significado taxonómico y bajo él se incluyen diferentes tipos de organismos.

Aunque los corales pueden atrapar plancton y pequeños peces ayudados por las células urticantes de sus tentáculos, la mayoría de los corales obtienen la mayor parte de sus nutrientes de las algas unicelulares fotosintéticas, denominadas zooxantelas, que viven dentro del tejido del coral y le dan color a este. Estos corales requieren de luz solar y crecen en agua clara y poco profunda, normalmente a profundidades menores de 60 metros. Los corales pueden ser los principales contribuyentes a la estructura física de los arrecifes de coral que se formaron en aguas tropicales y subtropicales, como la enorme Gran Barrera de Coral en Australia y el arrecife Mesoamericano en el mar Caribe. Otros corales, que no tienen una relación simbiótica con algas, pueden vivir en aguas mucho más profundas y en temperaturas mucha más bajas, como las especies del género Lophelia que pueden sobrevivir hasta una profundidad de 3000 metros.[3]

El término "coral" no tiene ningún significado taxonómico y es poco preciso; suele usarse para designar a los antozoos en general, tanto a los que generan un esqueleto calcáreo duro, especialmente los que construyen colonias ramificadas, como las acroporas; pero también es común denominar coral a especies con colonias compactas ("coral cerebro" como Lobophyllia) e incluso con esqueleto córneo y flexible, como las gorgonias. Asimismo, se llaman corales blandos a las especies del orden Alcyonacea, que no generan esqueleto y utilizan el calcio en forma de espículas repartidas por su tejido carnoso, para proporcionarles mayor rigidez y consistencia.


Esqueleto colonial de coral escleractinio ampliado. Los cálices de los coralitos muestran la estructura hexameral.
Coral de la familia Fungiidae con tentáculos cortos, en Papúa Nueva Guinea
Anatomía de un pólipo de coral
Estructura del coralito de Caryophyllia
Descarga de nematocisto: Descarga de un nematocisto latente que responde a una presa cercana. Al tocar el cnidocito, su aparato punzante dispara la púa en la presa, dejando un filamento hueco a través del cual se inyecta veneno para inmovilizar la presa. A continuación los tentáculos dirigen la presa indefensa a la boca.
Primer plano de los pólipos de Montastraea cavernosa. Los tentáculos son claramente visibles.
Coral escleractinio desovando
Los ciclos de vida de los corales difusores y criadores
Montastraea cavernosa libera esperma en el agua
Cálices de Orbicella annularis muestran multiplicación por gemación (pequeño cáliz central) y división (dos grandes cálices).
El coral tabular Aulopora (Devónico) muestra gemación inicial de protocorallite.
Arrecife de coral
Coral rugoso solitario (Grewingkia) del Ordovícico
Un arrecife de coral en buenas condiciones tiene un nivel de biodiversidad notable, con una multitud de formas de vida marina. Arrecife del Mar Rojo
Colonias de Coscinaraea columna, parcialmente afectadas por blanqueo de coral. Samoa Americana
Diversidad de corales