Coyolxauhqui


Coyolxauhqui (en náhuatl: coyolxauhqui ‘la adornada de cascabeles’coyolli, cascabel; xauhqui, que adorna’)[1]​ es una deidad mexica, quien se considera es la representación de la luna, sin embargo, dado que no presenta ningún signo o glifo lunar, se ha propuesto que representa otro tipo de cuerpo celeste.[2]

En la mitología nahua, Coyolxauhqui era hija de la diosa madre Coatlicue y hermana y líder de los dioses de estrellas Centzon Huitznáhuac. Cuando Coatlicue quedó embarazada de Huitzilopochtli, Coyolxauhqui y sus hermanos intentaban matar a su madre al considerarlo deshonroso, por lo que Huitzilopochtli la descuartizó y despeño su cuerpo a través de la ladera del cerro de Coatépec.

El mito sobre el nacimiento de Huitzilopochtli, narra que Coyolxauhqui, furiosa al sospechar que su madre, Coatlicue, estaba embarazada de un desconocido (la cual en realidad fue embarazada por una bola de plumas que cayó desde el cielo y guardó en su vientre), guio a sus hermanos (los cuatrocientos surianos) hacia Coatepec, donde se encontraba su progenitora, para matarla, y así redimir la ofensa.

Al llegar los hijos a Coatepec, Coatlicue dio a luz a Huitzilopochtli, quien vestido de guerrero y armado, nació listo para defender a su madre. El dios venció a sus hermanos, decapitó a su hermana, mandó su cabeza al cielo para que su madre pudiera verla cada noche y arrojó su cuerpo montaña abajo, por lo que este quedó desmembrado.

Así fue como Coyolxauhqui se convirtió en la representación de la Luna y sus hermanos pasaron a representar a la estrellas; así como el propio Huitzilopochtli se convirtió en una representación del Sol, que cada día vence a la Luna.

Se trata de un monolito de cantera, de 320 cm de diámetro, con forma de escudo, y se piensa que por la forma redonda de la piedra, similar a la luna llena, esta encarna a la diosa lunar.


Relieve de Coyolxauhqui descuartizada por su hermano, encontrado en el Templo Mayor.
Fotografía del lugar donde se encontró el relieve. En la imagen, relieve de una escultura más antigua
Arqueólogos trabajando tras el descubrimiento del monolito, 1978.
Coloración del monolito original, determinada a partir de rastros químicos de pigmentos.