Crónica de Fredegario


La Crónica de Fredegario es el título convencional utilizado para una crónica franca del siglo VII que probablemente fue escrita por un borgoñón. El autor es desconocido y la atribución a Fredegario data solo del siglo XVI.

La crónica comienza con la creación del mundo y termina en el año 642. También hay algunas referencias de acontecimientos hasta el 658. Algunas copias del manuscrito contienen una versión abreviada de la crónica hasta el 642, pero incluyen secciones adicionales escritas bajo la dinastía carolingia que finalizan con la muerte de Pipino el Breve en 768. La Crónica de Fredegario con sus Continuaciones es una de las pocas fuentes de información sobre la dinastía merovingia para el período posterior a 591 cuando termina el Decem Libri Historiarum Gregorio de Tours .

Ninguno de los manuscritos conservados específica el nombre del autor.[2]​ El nombre "Fredegario"(Frédégaire en francés moderno) fue utilizado por primera vez para la crónica en 1579 por Claude Fauchet en su Recueil des antiquitez gauloises et françoises.[3][4]​ La cuestión de quién escribió esta obra ha sido objeto de debate académico, aunque el historiador JM Wallace-Hadrill admite que "Fredegario" es un nombre genuinamente franco, aunque inusual.[5]​ El latín vulgar de este obra confirma que la Crónica fue escrita en la Galia; más allá de esto, poco se sabe de su origen. Como resultado, hay varias teorías sobre la autoría:[6]

Se supone que Fredegario era un borgoñón de la región de Avenches debido a su conocimiento del nombre alternativo Wifflisburg para esta localidad, denominación que sólo a partir de entonces se empezó a utilizar. Esta suposición se apoya en el hecho de que tenía acceso a los anales de muchas iglesias borgoñonas. También tenía acceso a los documentos de la corte y aparentemente se relacionaba con mensajeros y embajadores lombardos, visigodos y eslavos. Su comprensión de los acontecimientos del mundo bizantino también se explica generalmente por la relativa proximidad del reino de Borgoña a la Italia bizantina.

La crónica está presente en más de treinta manuscritos, que tanto Krusch como el medievalista inglés Roger Collins agrupan en cinco clases.[10][11]​La crónica original se ha perdido, pero existe una copia en escritura uncial hecha en 715 por un monje borgoñón llamado Lucerio. Esta copia se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia (MS Latin 10910) y a veces se le denomina Codex Claromontanus porque en su día fue propiedad del Liceo Louis-le-Grand en París.[12][13]​El historiador francés Gabriel Monod publicó en 1885 una edición diplomática.[14]​ El Codex Claromontanus fue también la base de la edición crítica de Krusch publicada en 1888 y de la traducción parcial al inglés de Wallace-Hadrill publicada en 1960.[15][16]​La mayoría de los otros manuscritos conservados fueron copiados en Austrasia y datan de principios del siglo IX o más tardíos.[17]


Dibujo a pluma del primer manuscrito que se cree que representa a Eusebio y san Jerónimo, 715[1]