Cuestión homérica


La llamada cuestión homérica es el debate sobre la existencia del poeta griego Homero. Es también la discusión que se ha producido en torno a la verdadera identidad del autor de la Ilíada y la Odisea y, por lo tanto, a la paternidad y formación de las obras que se le atribuyen.

En griego antiguo su nombre es Ὅμηρος (Hómēros). Muchas etimologías[1]​han sido propuestas para ese nombre, idéntico a la palabra griega que significa 'rehén'. Una teoría especifica que este nombre se originó de una sociedad de poetas llamada Ὁμηρίδαι (Homerídae, Homéridas), que literalmente significa 'hijos de rehenes' o 'descendientes de prisioneros de guerra'. Como esos hombres no eran enviados a la guerra, pues se dudaba de su lealtad en el campo de batalla, no podían ser muertos en ella, así que eran comisionados a conmemorarla con la poesía épica para recordar eventos pasados, ocurridos en el tiempo anterior a que la instrucción llegara al círculo de poetas.

Este debate tuvo sus raíces en la Antigüedad. Se conservan siete biografías de Homero, todas posiblemente legendarias, diferentes y algunas bastante remotas, aunque tiene especial crédito una que lo hace natural de Quíos y ciego. Asimismo, se le atribuyeron muchas obras, no solo esas dos: Calino hizo suya la Tebaida,[2]​ciclo sobre el tema de Los siete contra Tebas, que posteriormente dramatizaría Esquilo;[3]Arquíloco y Aristóteles le asignaron la composición del Margites; y Píndaro, la Cipriada,[4]​un poema sobre los hechos anteriores a la guerra de Troya; el historiador Tucídides, por su parte, lo creía autor del Himno a Apolo Delio[5][6]​y también hay otros himnos que le han sido atribuidos.

En el periodo helenístico los gramáticos alejandrinos Jenón[7]​y Helánico[8]​llegaron a la conclusión, a partir de las diferencias y las contradicciones de todo tipo que hallaron entre la Ilíada y la Odisea, que solo la primera de estas epopeyas había sido compuesta por Homero, por lo que fueron llamados «corizontes» (o 'separadores'). Su opinión fue rechazada por gramáticos alejandrinos más afamados como Aristarco de Samotracia, Zenódoto de Éfeso y Aristófanes de Bizancio.[9]