Culpa


En el ámbito jurídico, al igual que la imprudencia, el término culpa presupone, en las palabras de Helmut Frister, la vulneración de un deber de cuidado: [1]​"Aún hoy la opinión dominante ve la esencia de la imprudencia en una lesión al deber de cuidado, es decir, en una conducta contraria al deber en relación con el bien jurídico protegido".

A su vez, Frister plantea que hay imprudencia, ante la falta de dolo, cuando existe un error de tipo (esto es, cuando hay un error sobre las situaciones fácticas existentes en una situación de hecho). Esto quiere decir que el autor no conocía pero podría haber conocido, todas las circunstancias del tipo objetivo del delito. Esta capacidad del autor de conocer dichas circunstancias de hecho recibe el nombre de "conocibilidad". Dicho error de tipo, exime el dolo para dar lugar a la culpa.

Por otro lado, dicha "conocibilidad" consiste en la capacidad de percepción y el conocimiento empírico del autor, las cuales crean su posibilidad de conocer las circunstancias de hecho materiales presentes de acuerdo a sus capacidades (véase principio de culpabilidad). En los casos de delitos imprudentes, son conocibles las circunstancias que podrían haberse percibido si el autor hubiese prestado la debida atención con su capacidad de conocimiento.

Cabe aclararse que, en caso de que la capacidad de conocibilidad del autor se encuentre disminuída de acuerdo a diferentes causales, este podrá ser eximido de pena o enfrentarse a una disminución de esta al alegar un posible estado de necesidad exculpante, el cual excluye la punibilidad.

En vista de lo expuesto, podemos afirmar que la capacidad de conocibilidad se compone de los siguientes elementos: en primer lugar, del conocimiento empírico necesario del autor; en segundo lugar, el conocimiento de la base de la situación de hecho (ya que solo hay reproche imputable al autor si este podría haber identificado la situación de hecho de haber prestado la atención debida); por ultimo, en tercer lugar, de la existencia de un tiempo necesario para que el autor hubiese podido aplicar sus conocimiento empírico a la situación de hecho. Esto ultimo implica que si el agente solo hubiese podido conocer el peligro de modo posterior a su materialización, su conducta no le es reprochable.

Si bien los delitos impudentes carecen del dolo como un elemento subjetivo, estos son plausibles tanto de responsabilidad penal como de una pena en sí misma. Esto quiere decir que, si bien un delito imprudente tendrá una pena de menor escala que un delito doloso, este igualmente obtendrá una pena correspondiente, disminuida en comparación a la de su tipo doloso.