Cultura de la cerámica cordada


La cultura de la cerámica cordada es un vasto horizonte arqueológico europeo que comenzó a despuntar a finales del Neolítico regional (la Edad de Piedra), alcanzó su apogeo durante el Calcolítico (la Edad del Cobre) y culminó a principios de la Edad del Bronce (o sea, entre el 2900 y el 2450/2350 a. C.).

También se la denomina cultura del hacha de combate/guerra o cultura de los sepulcros individuales, recibiendo unos u otros nombres en función de la escuela arqueológica a la que pertenezca el investigador correspondiente. Tanto la cerámica decorada con cuerdas como las hachas de combate (simbólicas, ya que estaban pulidas en piedra, lo que las convertía en armas poco eficientes para esa época) eran típicas ofrendas funerarias masculinas, depositadas en tumbas individuales, por lo que los tres elementos forman una asociación recurrente.[1]

Está asociada con la introducción del metal en el norte de Europa y, según algunos investigadores, con ciertas lenguas de la familia indoeuropea.

Esta cultura arqueológica se extendió por toda la Europa del norte y oriental, desde el río Rin en el oeste, hasta el río Volga en el este, incluyendo buena parte de lo que actualmente son los siguientes países:

Es contemporánea del complejo cultural campaniforme, el cual aparece de forma totalmente independiente en el estuario del río Tajo (península ibérica), hacia el 2900 a. C.,[2][3]​ solapándose en su área de distribución más occidental con aquel, al oeste del río Elba. Esta circunstancia pudo haber contribuido a la distribución paneuropea del campaniforme.

Aunque adoptaron una organización social y patrones de asentamiento similares a los grupos campaniformes, los de la cerámica cordada carecían de los refinamientos de aquellos, sólo posibles mediante el comercio y la comunicación por el mar y los ríos.[4]


Vasijas del cementerio Lilla Beddinge, en Skåne (Suecia), con las marcas de cuerdas características de esta cerámica en el conjunto de técnicas de decoración incisa.
Extensión aproximada del horizonte arqueológico de la «cerámica cordada», con las culturas adyacentes del tercer milenio antes de nuestra era (según la Encyclopedia of Indo-European Culture).
Hacha de guerra con forma de bote, de Närke (Suecia); la «cultura del hacha de guerra» o «cultura del hacha con forma de bote», en Suecia y Noruega, apareció cerca del 2800 a. C. y se reconoce en cerca de 3000 tumbas desde Skåne hasta Trøndelag y Uplandia.
Hacha de guerra de Gotland.
Tumba de la Edad del Bronce (Pronssikausi hauta, en finés) en Meilahti (Helsinki, Finlandia). La tumba está situada en una roca al lado del mar y data aproximadamente del siglo XXI a. C. Dentro de la tumba había huesos quemados. Los objetos culturales más antiguos del área de Helsinki corresponden al final de la última glaciación, del 6000 a. C., en el valle del río Keravanjoki.