Década perdida de América Latina


La década perdida de América Latina es un término empleado para describir las crisis económicas sufridas en América Latina durante la década de 1980 (y que para algunos países continuaron hasta bien entrada la década siguiente). En general las crisis se componían de deudas externas impagables, grandes, fiscales y volatilidades inflacionarias y de tipo de cambio, que en la mayoría de los países de la región era fijo.

Durante los años 1970, el alza del precio de las materias primas (principalmente el petróleo) y el abaratamiento del dólar desembocó en el arribo masivo de divisas a Latinoamérica, región que por aquel entonces se debatía entre un modelo de industrialización dirigido desde el Estado o un modelo de mercado.

Para 1980, el menor precio de las materias primas y el alza de las tasas de interés en los países industrializados generó una fuga de capitales, lo que provocó una masiva depreciación de los tipos de cambio, aumentando el tipo de interés real de la deuda, situación agravada por la presencia de burocracias excesivamente grandes [cita requerida]o el colapso industrial provocado por su incapacidad de respuesta a la crisis, la mayoría de las naciones debieron abandonar sus modelos económicos de industrialización por sustitución de importaciones y adoptaron una estrategia de crecimiento orientada hacia las exportaciones, estrategia fomentada por el Fondo Monetario Internacional, aunque hubo excepciones como Chile o Costa Rica que brevemente adoptaron estrategias reformistas. La tasa de crecimiento real del PIB (Producto Interno Bruto) para la región fue de sólo 2,3% entre 1980 y 1985. Entre 1982 y 1985, América Latina pagó 108 mil millones de dólares en obligaciones vencidas.

Para inicios de la década de 1990, América Latina ya estaba recuperándose de la crisis, la cual sin embargo reconfiguró el panorama económico de la región: Aquellos países que previamente habían sido las potencias regionales como Argentina, México y Venezuela quedaron con diversas secuelas que no han sido superadas, mientras que naciones más rezagadas como Chile, Brasil, Perú y Colombia han destacado en las últimas décadas por un alto crecimiento económico y un mayor bienestar social en términos relativos.[cita requerida]

El régimen militar autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, que había tomado el poder en 1976, inició una serie de reformas macroeconómicas, principalmente mediante un proceso de apertura económica marcado por la masiva llegada de importaciones, lo que provocó el declive de la industria nacional, con un importante aumento del desempleo sumado a numerosas corridas bancarias y quiebras empresariales. El hecho de que la inflación siguiera alta, pese a ser menor que a mediados de la década de 1970 [cita requerida], generó una serie de devaluaciones durante 1981, la cual provocó un intenso malestar social, el cual se agudizó tras la fallida Guerra de las Malvinas en 1982, lo cual selló el retorno de la democracia al año siguiente.


Panfleto chileno llamando a la protesta incluyendo un cacerolazo en 1983.