Demiurgo


El demiurgo (en griego: Δημιουργός, dēmiurgós) es la descripción de una deidad que, en la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos, era considerado un dios creador del mundo y autor del universo; y el cual posteriormente en la filosofía gnóstica derivó en la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo.[1]​ «Demiurgo» significa, literalmente, 'maestro', 'supremo artesano', 'hacedor'.

En las escuelas de filosofía platónica, neopitagórica, platónica media y neoplatónica, el demiurgo es una figura similar a la de un artesano, responsable de dar forma y mantener al universo físico. Los gnósticos adoptaron posteriormente el término «demiurgo». Si bien el demiurgo da forma al universo físico, esto no lo hace necesariamente igual a la figura del creador en el sentido monoteísta, en tanto el demiurgo en sí mismo, así como el material a partir del cual le da forma al universo, se consideran ambos como consecuencias de algo más. Dependiendo del sistema, el demiurgo puede ser considerado increado y eterno o producto de alguna otra entidad.

La palabra «demiurgo» deriva de demiurgus, una forma latinizada del griego δημιουργός o dēmiurgós. Originalmente era un sustantivo común que significaba 'artesano', pero gradualmente pasó a significar 'productor' y eventualmente 'creador'. Su uso filosófico y su uso como un nombre propio derivan ambos del Timeo de Platón, escrito alrededor de 360 a. C., en donde el demiurgo es presentado como el creador del universo. El demiurgo también se describe como un creador en las tradiciones filosóficas platónicas (c. 310 a. C.-390 a. C.) y platónica media (c. 90 a. C.-300). En las diversas ramas de la escuela neoplatónica (siglo III en adelante), el demiurgo es el que da forma al mundo real y perceptible según el modelo de las Ideas, si bien (en la mayoría de los sistemas neoplatónicos) todavía no es en sí mismo el Uno. En la ideología archidualista de los diversos sistemas gnósticos, el universo material es malo, mientras que el mundo inmaterial es bueno. Según algunas corrientes del gnosticismo, el demiurgo es malévolo, ya que está vinculado al mundo material. En otros, entre los que se incluyen las enseñanzas de Valentino, se considera que el demiurgo es simplemente un ser ignorante o confundido.

Las alusiones al demiurgo se encuentran en numerosos diálogos platónicos, a partir del Gorgias hasta llegar al Filebo, pasando por el Crátilo, la República y el Sofista.[2]​ En particular, Platón se refiere al demiurgo frecuentemente en el diálogo socrático Timeo (28a y sigs.), escrito aldedor de 360 a. C. El personaje principal se refiere al demiurgo como la entidad que "diseñó y dio forma" al mundo material. Timeo describe al demiurgo como enteramente benévolo y que, por tanto, desea un mundo lo mejor posible. Esta obra de Platón es una reconciliación filosófica de la cosmología de Hesíodo en su Teogonía, reconciliando a Hesíodo con Homero sincréticamente.[3][4][5]


Una de las representaciones del demiurgo es la cara de león: una deidad con cabeza de león encontrada en una gema gnóstica, en «La Antigüedad explicada y representada en figuras», de Bernard de Montfaucon, la cual puede tratarse de una representación de un demiurgo.
Dibujo de leontocephaline encontrado en un Mitreo del 190 dC en Ostia Antica, Italia