Democracia representativa


La democracia representativa (también llamada democracia indirecta o gobierno representativo) es un tipo de democracia fundada en el principio de funcionarios electos que representan a un grupo de personas (el primero en acuñar el término "democracia representativa" fue Alexander Hamilton a finales del siglo XVIII para referirse al sistema de Estados Unidos) , a diferencia de la democracia directa.[2]​ Casi todas las democracias occidentales modernas son tipos de democracias representativas; por ejemplo, el Reino Unido es una monarquía parlamentaria, Irlanda es una república parlamentaria, y Estados Unidos es una república federal.[3]

La democracia representativa se presenta a menudo como la forma más eficiente de democracia posible en sociedades de masas, argumentando que permite una decisión eficaz por un número suficientemente pequeño de personas en nombre del mayor número. La eficiencia del servicio se puede juzgar basándose en la métrica de rentabilidad y eficacia en el tiempo. Los representantes que votan en nombre del pueblo permiten un beneficio monetario, ya que se reduce el uso de las mesas de votación, los contadores de votos, etc. El gobierno es generalmente responsable de pagar los salarios de los representantes y tendría que cubrir el costo sustancial de una democracia. La democracia representativa se ha asociado conceptualmente con el históricamente instanciado por el sistema político conocido como «gobierno representativo», que nació en el siglo XVIII con las revoluciones francesa y estadounidense. Es un sistema en el cual la gente elige a sus legisladores (representantes), quienes entonces son responsables ante ellos por su actividad dentro del gobierno.[4]

Es un elemento tanto del sistema parlamentario como del sistema presidencial de gobierno y normalmente se utiliza en una Cámara Baja como la Cámara de los Comunes (Reino Unido) o Dáil Éireann (Irlanda), y puede ser restringido por limitaciones constitucionales como una Cámara Alta. Ha sido descrito por algunos teóricos políticos como Robert A. Dahl, Gregory Houston e Ian Liebenberg como poliarquía.[5][6]​ En ella el poder está en manos de los representantes electos que son elegidos por el pueblo en las elecciones.

Los representantes son elegidos por el público, como en las elecciones nacionales para la legislatura nacional.[3]​ Los representantes elegidos pueden tener el poder de seleccionar a otros representantes, presidentes u otros funcionarios del gobierno o de la legislatura, como el primer ministro en este último caso (representación indirecta).

El poder de los representantes suele ser restringido por una constitución (como en una democracia constitucional o una monarquía constitucional) u otras medidas para equilibrar el poder representativo:


     Países designados «democracias electorales» en la encuesta «Freedom in the World» («libertad en el mundo») de Freedom House, que cubre el año 2016.[1]
Cámara de Representantes de los Estados Unidos, un ejemplo de democracia representativa.