Desempleo


Desempleo, desocupación, paro o falta de trabajo[1] hace referencia a la situación del ciudadano que carece de empleo y, por lo tanto, de salario. Por extensión, es la parte de la población en edad, condiciones y disposición de trabajar —población activa— que carece de un puesto de trabajo.[2]​ Para referirse al número de parados de la población se utiliza la tasa de desempleo por país u otro territorio. La situación contraria al desempleo es el pleno empleo.

Además de la población activa, en la que se incluye tanto a los que están trabajando como al conjunto de los parados o desempleados de un país, las sociedades cuentan con una población inactiva compuesta por aquellos miembros de la población que no están en disposición de trabajar, sea por estudios, edad, enfermedad o cualquier otra causa legalmente establecida.

Para que exista el desempleo, se necesita que la persona desempleada desee trabajar [3]​ y que acepte los salarios actuales que se están pagando en un momento dado. Las causas de esta situación son múltiples, produciendo como consecuencia distintos tipos de desempleo (cíclico, estructural, friccional y monetario). Además, existe el desempleo tecnológico, que se origina cuando hay cambios en los procesos productivos que hacen que las habilidades de los trabajadores no sean útiles.[4]

Si bien el desempleo suele ser considerado un flagelo, en ocasiones se lo utiliza como una herramienta de política pública, orientada a dinamizar la economía por medio de la competencia entre los trabajadores desocupados.

Aunque en la Edad Media «el problema del desempleo como se entiende hoy aún no existía», había desocupados. No obstante, en aquel tiempo, a la persona que no trabajaba se la tenía por holgazana o vagabunda. En su libro Idle Hands (Manos ociosas), el profesor John Burnett explica que hasta el siglo XIX muchos analistas ingleses «identificaban a los desempleados principalmente con los ‘inadaptados’ y trotamundos que dormían a la intemperie y deambulaban de noche por las calles».[5]

El «descubrimiento del desempleo» tuvo lugar a finales del siglo XIX o principios del XX. Se formaron comisiones gubernamentales especiales para estudiarlo y resolverlo, como la Comisión Selecta de la Cámara de los Comunes británica para tratar la «Consternación por la falta de empleo», de 1895. El desempleo se había convertido en una epidemia.[5]


Marcha de desempleados durante la Gran Depresión en Toronto, Canadá, 1930. Las leyendas de las pancartas dicen: Queremos ser ciudadanos, no vagabundos y Empleo y futuro.
Desempleados en México, 2009
Video sobre desempleo en México.
Cartel de un instituto israelí de formación profesional. La formación dirigida de los desempleados en las tareas que demande el mercado laboral se considera una política activa de empleo.
Proceso de automatización en la industria de la fundición: robot con brazo soldador.
Caja autoservicio que integra tanto al trabajador -cajeros y cobradores- como a las cajas registradoras. En la fotografía una caja automática en un supermercado Simply de Madrid. 2010. Muchos procesos habitualmente realizados por personas están siendo sustituidos por terminales automáticas que permiten al usuario o comprador realizar operaciones que antes desempeñaban trabajadores. Así ocurre en la banca electrónica, cajeros automáticos, gasolineras autoservicio, máquinas expendedoras -de billetes de viaje, bebidas, cafés, alimentos, preservativos, fotografías, etcétera-. Los trabajos más repetitivos suelen ser más fáciles de sustituir por máquinas.[32]
Mapa del desempleo por comunidades, 2021.
Desempleados discutiendo sobre el crecimiento del paro, 1931
US unemployment rate.svg