El Gran Viraje


El Gran Viraje, conocido por sus detractores como el Paquetazo Económico, fue una serie de medidas económicas liberalizadoras adoptadas en Venezuela en 1989 por el gobierno del recientemente electo presidente Carlos Andrés Pérez como respuesta a la recesión económica en la que se sumió el país en los años posteriores al Viernes Negro (1983). El objetivo era una progresiva desregulación de la economía a través de un programa de ajustes macroeconómicos preconizado por el Fondo Monetario Internacional.[1]​ Las medidas resultaron impopulares y se consideran como uno de los catalizadores de la serie de protestas y disturbios conocidos como el Caracazo.[2]

La economía venezolana entró en crisis a raíz del endeudamiento en el que incurrió el país después del "boom" petrolero en los 70. A partir de la caída de los precios del petróleo en los años 1980 comenzó una ralentización económica paulatina mientras el Estado venezolano aumentaba su recaudación y gastos. Esto causó una devaluación de la moneda en 1983.[3]​ A partir de entonces las políticas económicas de los gobiernos de Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi no fueron capaces de frenar las espirales inflacionarias, generando desconfianza en las inversiones y pérdida de credibilidad en la moneda nacional. Algunas de las medidas que aplicaron estos gobiernos para frenar los efectos estructurales fueron la instauración del Régimen de Cambio Diferencial (RECADI), durante el gobierno de Herrera Campins, y un control de precios, durante el gobierno de Lusinchi, medidas que devinieron en corrupción administrativa y mercados negros de divisas y bienes.[4]​ Sin embargo, la quiebra estructural del mercado interno generó una escasez gradual. En 1988 resulta elegido Carlos Andrés Pérez en los comicios del 4 de diciembre con 3 879 024 votos (52,91 % de los sufragantes).[5]

Con este gran respaldo electoral, el gobierno de Pérez planteó una serie de medidas económicas liberalizadoras, tanto en el sector productivo, como en el sector comercial de bienes y servicios, proponiendo una progresiva desregulación a través del programa de ajustes macroeconómicos preconizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se anunciaron medidas de aplicación inmediata y otras de aplicación gradual en plazos breves. El paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social.[1]

A solo pocas semanas de asumir el gobierno, el presidente Pérez decide poner en práctica de manera inmediata el paquete de ajustes y medidas económicas, financieras y fiscales. El 26 de febrero el Ministerio de Energía y Minas anuncia el alza en 30% de los precios de la gasolina y el incremento de las tarifas del transporte público urbano e interurbano también en un 30% a partir del 27 de febrero, válido para los 3 meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse hasta el 100%.[6]


Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela (1989-1993).