Equus ferus caballus


El caballo (Equus ferus caballus)[1][2]​ es un mamífero perisodáctilo domesticado de la familia de los équidos. Es un herbívoro perisodáctilo de gran porte, y cuello largo y arqueado poblado por largas crines.

La mayoría de los animales que pastan tienen la pata hendida, es decir, sus patas terminan en dos dedos con casco. Las patas de los caballos, en cambio, terminan en un solo casco. Este rasgo, junto con las piernas largas y poderosas, hacen de los caballos corredores rápidos e incansables. Están perfectamente adaptados para vivir en lugares abiertos, sin sitios para esconderse del peligro.

A la hembra del caballo se le llama yegua y a las crías, si son machos, potros o potrillos, y si son hembras, potras o potrancas. La cría y utilización del caballo por parte del hombre se conoce como ganadería equina o caballar, y su domesticación se remonta a 3600 a. C., en la región de Kazajistán.[3]

El término latino utilizado para denominar al caballo era equus,[4]​ mientras caballus, que derivó en la palabra «caballo», es un término del latín tardío, posiblemente de origen celta, que significa «caballo castrado».[4][5]​ «Yegua» procede del femenino de equus, «equa».[4]​ A los animales jóvenes en general se los denominaba pullus, textualmente «pollos», que originó la palabra pulliter, pullitri, que derivaría en «potro» o «potrillo».

Linneo clasificó los caballos domésticos en 1758 en la especie Equus caballus. Al demostrarse que los caballos domésticos actuales y su antepasado silvestre extinto, clasificado como Equus ferus (caballo salvaje), pertenecían a una misma especie, debía asignársele un único nombre científico. Generalmente en casos como este se aplicaría el principio de prioridad usado en la nomenclatura científica, que establece que debe permanecer como nombre específico el primero en haber sido registrado, siendo caballus el más antiguo. Pero la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica determinó en 2003, en la opinión 2027, que los caballos actuales, al igual que otras diecisiete especies domesticadas, debían nombrarse como su variedad salvaje extinta, Equus ferus, para evitar la paradoja de que los linajes anteriores, los silvestres, fueran nombrados como subespecies de sus descendientes. Por lo tanto el nombre específico que prevalece para los caballos actuales es Equus ferus, quedando el término caballus como nombre trinomial que designa a la subespecie doméstica.[1]

Los caballos se clasifican dentro del orden de los perisodáctilos, perteneciendo a la familia de los équidos, a la que también pertenecen los asnos (Equus africanus), el onagro y el kulán (Equus hemionus), el kiang (Equus kiang) y las cebras, en la que están estrechamente emparentados al pertenecer todos al único género superviviente, Equus.


Caballo con capa de color isabelo.
Cráneo de Equus caballus gallicus', una subespecie actualmente no válida.
Esquema resumido de la evolución del caballo
Anatomía externa del caballo
El tamaño de las distintas razas de caballos puede variar considerablemente, como puede observarse en estos dos ejemplares adultos.
Poni trotando.
Estructura ósea de un caballo
Técnica de deshidratación en una extremidad anterior equina
Estómago equino
Colon de caballo
Caballos sueltos en el valle de Bohí (Lérida, España).
Ponis islandeses con distintas capas. De izquierda a derecha: alazán, negro, roano y blanco.
Caballo palomino con barra
Caballo en el lago de Guadalupe, México.
Yegua con su potro y el garañón al fondo
Secuencias del caballo
Paso
Trote
Galope
Caballos utilizados en polo.
Distribución en el año 2003 de la población de caballos domésticos, representada como porcentaje de la cabaña equina nacional mayor en ese momento, China, con 8 088 000 cabezas.
Caballo en el escudo de armas de Venezuela.