Erosión


La erosión es el desgaste o denudación de suelos y rocas que producen distintos procesos en la superficie de la Tierra.[1]​ La erosión implica movimiento, transporte del material, en contraste con la alteración y disgregación de las rocas, fenómeno conocido como meteorización y es uno de los principales factores del ciclo geográfico. Entre los agentes erosivos están la circulación de agua o hielo, el viento, o los cambios térmicos.[2][3]​ La erosión produce el relieve de los valles, gargantas, cañones, cavernas y mesas, y puede ser incrementada por actividades humanas.

Erosión eólica, producida por el esfuerzo de cizalla del flujo del viento o por la abrasión de partículas de aire que este transporta.

Donde el tipo de rocas los permite, tal como sucede con las tobas, formadas por cenizas volcánicas compactadas, el viento modela la forma de las mismas originando ventanas, figuras, etc.

Transporte en pendientes de ladera. Transporte por gravedad de bloques o granos desgajados en laderas de montaña.

Uno de los principales factores que determina la velocidad de los procesos de erosión es el relieve. Los procesos fluviales o gravitatorios actúan generalmente en presencia de una cierta pendiente topográfica.

La rapidez de los procesos erosivos es función de la erodabilidad de la roca. La erodabilidad a su vez está definida, en el caso de las rocas sedimentarias, por la consolidación de los clastos.


Formación rocosa esculpida por el viento en el desierto Siloli, Bolivia.
Un arco natural producido por la erosión en Jebel Kharaz, Jordania.
Plataforma erosiva causada en Southerndown, Gales del Sur, por erosión de los acantilados por el oleaje.
Erosión por gravedad, (zona con polvo), en la Hoya de Guadix, España.
El makhtesh Ramon, en Israel, donde se aprecia erosión por colapso gravitatorio de sus márgenes.
Efecto de la combinación de erosión eólica e hídrica en the Wave, Arizona, (Estados Unidos).
Cárcavas: formas de erosión en las Bardenas Reales (Navarra, España).