Jeroglíficos egipcios


Los jeroglíficos egipcios fueron un sistema de escritura inventado por los antiguos egipcios. Fue utilizado desde la época pre-dinástica hasta el siglo IV. Los antiguos egipcios usaron tres tipos básicos de escritura: jeroglífica, hierática y demótica; esta última corresponde al período tardío de Egipto.

La escritura jeroglífica constituyó, probablemente, el sistema organizado de escritura más antiguo del mundo, y era utilizada principalmente para inscripciones oficiales en las paredes de templos y tumbas. Con el tiempo evolucionó hacia formas más simples, como el hierático, una variante más cursiva que se podía pintar en papiros o placas de barro, y aún más no tarde y debido a la creciente influencia griega en el Cercano Oriente, la escritura evolucionó hacia el demótico, fase en la que los jeroglíficos primigenios figuran bastante estilizados, produciéndose la inclusión de algunos signos griegos en la escritura.

El término tiene su origen en las palabras griegas ἱερός (hierós) 'sagrado' y γλύφειν (glýphein) 'cincelar, grabar', la traducción griega de las palabras con que los propios egipcios denominaban su sistema de escritura: mdw.w nṯr («Las palabras del dios»).[1]​ Apenas los sacerdotes, los miembros de la realeza, los altos cargos, y los escribas, conocían el arte de leer y escribir valiéndose de esas señales "sagradas".

Se estima que la escritura jeroglífica se comenzó a utilizar hacia 3300 a. C., aproximadamente en la misma época en la que surgió la escritura cuneiforme en Mesopotamia. Fue empleada durante más de 3600 años, pues la última inscripción conocida se graba el 24 de agosto de 394 y se encuentra en el templo de File.

Durante muchos años se consideró que la muestra más antigua de escritura jeroglífica egipcia era la Paleta de Narmer, encontrada durante unas excavaciones en Hierakonpolis (la moderna Kawm al-Ahmar) en la década de 1890, que fueron datados ca. 3200 a. C. Sin embargo, en 1998 en nuevas excavaciones en Abydos[2]​ fueron halladas muestras de proto-jeroglíficos, datados del período Naqada IIIa del siglo XXXIII a. C.[3][4]

Desde la época del Imperio Antiguo, la escritura jeroglífica egipcia fue un sistema en el que se mezclaban logogramas, signos consonánticos (simples, dobles, triples e incluso de cuatro o más consonantes) y determinantes (signos mudos que indicaban a qué familia conceptual pertenece una palabra). A partir de la dinastía XVIII, los escribas empezaron a usar cierto número de signos consonánticos dobles silábicos (sȝ, bȝ, kȝ etc.) para transcribir los nombres semíticos o de dicho origen, pero este tipo de escritura quedó exclusivamente restringido a tal ámbito.


Inscripción de Esmet-Akhom, con los últimos jeroglíficos. File (Egipto).
Piedra de Rosetta.